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Las consecuencias de sufrir de Sexomnia

Los sonámbulos son los que se levantan y caminan dormidos, pero hay un trastorno del sueño menos común que afecta a los hombres que tratan de tener sexo mientras duermen: la sexomnia
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Ricardo batta.– El profesor Matthew Walker, especialista del Hospital Nacional para Neurología y Neurocirugía en Londres, le explicó a la BBC que la sexomnia es una condición “muy real”.

Es una patología que forma parte de un trastorno más amplio, conocido como parasomnia. Sonambulismo, terror, bruxismo y enuresis nocturnos también pertenecen a esta enfermedad. Quien padece de sexomnia realiza actos sexuales con otra persona durante un estado de sonambulismo. Su opuesto sería la somnofilia, la interacción sexual con alguien que duerme.

Estos dos trastornos tienen implicaciones legales, por lo que Walker advierte que hay que ser muy cauteloso a la hora de diagnosticarlo. “El peligro de la sexomnia es que puede usarse como una excusa para una violación. Pero existen casos de personas que efectivamente tienen este trastorno”.

Por su parte, el Psiquiatra Carlos Schenck, del Centro de Trastornos del Sueño en Minneapolis, Estados Unidos, considera que el sonambulismo sexual puede ser para quien lo sufre un problema inquietante, molesto, embarazoso y potencialmente serio.

Son muchas las cosas que se pueden hacer para evitar tener episodios de parasomnia. El estilo de vida que lleva el paciente es muy importante, aclara el especialista. El alcohol puede tener unos efectos muy complejos, que en algunos casos empeora el trastorno.

Son casos raros pero, en ocasiones, pueden poner al que los padece en serios aprietos, como el caso de Tom y Sarah, que exploró la BBC.

“Cuando Sarah conoció a Tom en casa de unos amigos, inmediatamente se cayeron bien. El era cálido, conversador, con un sutil sentido del humor que le recordaba a su hermano.

En las semanas siguientes, empezaron a salir y a pasar más rato juntos. Algunas veces Sarah se quedaba la noche en el apartamento de Tom. En otras ocasiones, él se quedaba donde ella.

Cuando ya se estaban conociendo mejor, una noche sucedió un incidente en la cama que dejó a Sarah incómoda. Tom empezó a tocar sus senos y luego a empujar contra su ingle de una manera cruda y poco sensual.

Estaban a comienzos de su relación y decidió no decir nada al respecto.

“Pensé que tal vez estaba siendo un poco brusco, así que le hice caso omiso”.  Afirmo Sarah

Gradualmente, siguieron estrechando sus lazos y se fueron asentando en una rutina de salidas a restaurantes, cine y largas caminatas. Gozaban de su mutua compañía y Sarah dejó a un lado su preocupación sobre aquel extraño episodio nocturno.

Pero, una noche, después de haber estado en una fiesta donde ambos habían bebido, Sarah se despertó y encontró a Tom intentando penetrarla a través de su ropa interior.

Fue doloroso y perturbador. Al día siguiente, ella le dijo que no lo soportaba más y que quería terminar la relación.

La respuesta de Tom la sorprendió: “No tenía idea de lo que estaba diciendo y se puso a la defensiva”.

“Yo estaba muy enfadada de que me hubiese despertado así y que él no tuviera la más remota idea de lo sucedido”, dice Sarah.

Tom insistió en que no recordaba haber intentado tener sexo con Sarah esa noche. Quedó devastado por el relato de lo que había hecho y por la idea de que le había causado daño.

Sarah no sabía cómo reaccionar. El brusco intento de Tom de tener sexo con ella esa noche era completamente contrario a como era normalmente: amable, íntimo y sensual”.

Las consecuencias de este trastorno pueden ser serias destacan los especialistas, pueden acarrear graves consecuencias legales de cometer algún abuso sexual.