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Llegada del uribismo al poder enfrenta primer desafío

El presidente electo, Iván Duque, asume este martes
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Benytsa González.- El presidente electo de Colombia, Iván Duque, tomará posesión del cargo este martes, para el período 2018-2022. La nueva gestión de gobierno es vista por políticos y analistas como un regreso del uribismo al poder.

No obstante, la asunción de Duque se produce en medio de la incertidumbre generada por la renuncia del ex presidente Álvaro Uribe (2002-2010) a su escaño en el Senado, después del llamado a indagatoria formulado por la Corte Suprema de Justicia (CSJ), bajo acusaciones de manipulación de testigos.

Iván Duque obtuvo la presidencia con 54% de los votos, en una jornada electoral de hechos inéditos. El representante del Centro Democrático, partido que lidera Uribe, se convirtió en el candidato más votado en la historia del país.

Además, por primera vez una mujer alcanzó la vicepresidencia como compañera de fórmula, y la izquierda se alzó como la gran fuerza de oposición, con 42% de los sufragios alcanzados por Gustavo Petro, en los comicios más tranquilos en más de medio siglo gracias a la desmovilización de las Farc, luego de la firma del acuerdo de paz.

El peso de Uribe. Los expertos coinciden en señalar que el triunfo de Duque es producto del capital político del ex mandatario de extrema derecha, su mentor.

Uribe, denominado “animal político” por su fuerza electoral, es uno de los personajes más influyentes en la historia contemporánea de Colombia.

El ex presidente ganó la primera magistratura dos veces, y en primera vuelta, con la mayor cantidad de votos obtenidos hasta entonces. Lanzó a la presidencia a Juan Manuel Santos en 2010. Es el senador más votado, y lideró el No en el referendo popular que aprobaría el Acuerdo de Paz.

Y, aunque Duque ha afirmado que no es, ni será, un títere de Uribe, algunos analistas y detractores estiman que el ex mandatario gobernará a través del joven político.

En tanto, otros expertos opinan que Uribe sería un factor determinante en el Congreso para el nuevo gobierno. El senador tendría la tarea de sacar adelante el programa legislativo del nuevo gobierno, y efectuar las negociaciones a que hubiere lugar. Además, garantizaría, con su liderazgo, la cohesión del ahora bloque oficialista.

Sin embargo, la posibilidad de un juicio a Uribe y de una condena que le lleve a prisión, está sobre el tapete, luego del llamado a indagatoria realizado por el máximo tribunal. La medida quedó en veremos con la recusación que introdujo la defensa del ex mandatario contra sus miembros.

Renuncia

El ex presidente anunció su dimisión a su curul en el Senado, para asumir su defensa, tras el llamado a indagatoria,
Se especuló que la intención de Uribe era evadir la jurisdicción de la Corte, cuya competencia está prevista bajo la investidura de senador.
Sin embargo, estaba dentro de los escenarios que el ex mandatario echara para atrás su renuncia o que el Congreso no la aceptara. El jueves pasado, el senador pidió que no se diera trámite a su retiro.

De hacerse efectiva la dimisión, el caso pasaría al sistema ordinario, proceso que según los entendidos podría llevar seis meses para asignación de tribunal y fiscal.
No obstante, Uribe ya jugó la carta de la recusación contra el presidente de la Corte, José Luis Barceló; el presidente de la Sala Penal, Luis Antonio Hernández; y al magistrado Fernando Castro. De proceder, la investigación la llevarían otros magistrados.

Este recurso permite a Uribe la opción de no renunciar a su escaño. Sin embargo, ha reiterado que nunca ha querido “quitarle competencia a la CSJ” y reiterado su inocencia. De hecho, el ex presidente ha declarado que combatirá esta infamia desde dentro o fuera de la cárcel.

La acusación. La CSJ lleva 28 procesos en contra de Uribe, gran parte de ellos por nexos con grupos paramilitares. Mientras, la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Diputados ha recibido más de 400 denuncias.

Pero, por primera vez en la historia del país, un ex presidente es emplazado por la justicia, y es Álvaro Uribe. El ex presidente es investigado por soborno a testigos y fraude judicial, por el caso de falsos testigos contra el senador Iván Cepeda.

En 2012, Uribe inició una acción penal contra Cepeda por supuesta manipulación de testigos, para demostrar que el ex mandatario colaboró con su hermano, Santiago Uribe, en la organización de las paramilitares Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).

La CSJ determinó, seis años después, que no había evidencias de la acusación de Uribe. Por el contrario, en febrero, el máximo tribunal ordenó investigar al ex presidente por las misma razones.

La semana pasada, la Corte llamó a Uribe a indagatoria, así como al congresista Álvaro Prada, quien estaría involucrado en la causa que se le sigue al ex mandatario.
“Todo inició cuando el abogado Reinaldo Villalba, quien apodera a Iván Cepeda, entregó unos mensajes al alto tribunal donde se demostraría que Juan Guillermo Monsalve, uno de los testigos contra Uribe, recibió mensajes y visitas de personas con el propósito de que cambiara su testimonio. Con esa alerta, la CSJ pidió apoyo del CTI de la Fiscalía para investigar lo sucedido”, reseñó El Espectador.

Uribe podría enfrentar pena de hasta 10 años de prisión.

Hacia Venezuela. Duque una vez electo prometió presionar por “elecciones libres en Venezuela” y llamó a los países latinoamericanos a acorralar al Gobierno venezolano que tildó de “dictadura”, en una muestra de su política hacia su vecino. La posición es cónsona con la de Uribe que, incluso ha pedido al Ejército venezolano deponer al presidente Nicolás Maduro.

En este panorama, parece innegable la importancia para el nuevo gobierno, el Centro Democrático y el uribismo de su máximo líder. Pero, el futuro es incierto.

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