Ponte en lugar del otro

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El planteamiento de una lectora, Oriana, me permitirá abundar hoy en la necesaria empatía íntima: “Tengo muy poco tiempo de haber iniciado mi vida sexual, y cuando estoy con mi pareja no la paso muy bien porque me es difícil alcanzar el orgasmo con él. Esto no significa que no sienta nada durante el acto. Cuando él me estimula el clítoris manual u oralmente alcanzo algo de excitación, pero no he terminado de excitarme completamente cuando él me penetra vaginalmente por unos cuantos movimientos y luego termina penetrándome por el ano. Ahí pierdo toda la excitación que ya había alcanzado y lo que tengo es dolor. Cuando lo hablamos me dice que busque cómo alcanzar el orgasmo porque el sí lo alcanza. A mí me parece muy egoísta de su parte porque yo a él lo complazco, pero él a mí no”.

La empatía es la capacidad de ponerse en el lugar del otro, la capacidad de percibir lo que el otro siente. Aunque esto de “ponerse en el lugar del otro” resulta fácil y hasta obvio comprenderlo, no siempre los miembros de una pareja parecen tenerlo en cuenta, y el área sexual no es la excepción. Un ejemplo clásico es el de esta pareja, donde él sabe exactamente lo que tiene que hacer para satisfacerse sexualmente, pero no se pone en los zapatos de ella en cuanto a pensar qué le podría dar placer a ella. Se trata entonces de aumentar el nivel de conciencia y desarrollar la empatía sexual. Ser empático en esta área sería poder ver con claridad cómo se sentiría la pareja en determinadas situaciones sexuales. Para esto él necesitará destinarle tiempo al conocimiento del cuerpo de ella. En este caso, averiguar cómo excitarla, qué partes de su cuerpo debe estimular, cuánto tiempo debe estimular esas partes y cómo hacer para que ella alcance el orgasmo. Es importante que sepa si ella es una mujer que alcanza el orgasmo por clítoris o por la vagina.

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