Mi amor… ¡Tenemos que hablar!

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Para tener intimidad, para tomar decisiones, y para convivir es preciso saber comunicarse, escucharse y respetarse. Para resolver los problemas también. La capacidad de comunicarse y de resolver los conflictos es fundamental para la convivencia en pareja. Uno de los errores más frecuentes que cometen las mujeres es el de creer que, al decirle a su pareja que quieren hablar con él, automáticamente el hombre se convertirá en un máquina de palabras. Como muestra de nuestra comunicación actual demos una ojeada a las peticiones de las mujeres y las respuestas de los hombres:

Mujer: “¡Mi amor, háblame!”;

Hombre: “¿De qué quieres hablar?”;

Mujer: “¡Me encantaría que hablemos de nosotros!”

Hombre: “¿Cuál es el problema?”

Mujer: “¡Tu nunca dices nada!”

Hombre: “¡Que no ves que estoy haciendo algo!”

Mujer: “¡Hace mucho tiempo que no nos hablamos!”.

Hombre: “¡Esta noche no querida, es demasiado tarde!”

Al comparar la comunicación entre hombres y mujeres nos damos cuenta que entre las mismas mujeres son capaces, a partir de un “ven, vamos a hablar”, entablar una conversación de larga duración; ellas expresarán lo que les pase por la cabeza, se plantearán mutuamente preguntas, se contaran lo que hicieron o lo que piensan de tal tema o de tal persona. Ciertamente, lo que van a decirse tiene importancia pero menos que el hecho de “estar juntas y de hablar”.

En contraste, para que el hombre hable, necesita saber:

1.-Por qué él va a hablar;

2.-De qué va a hablar;

3.-La pertinencia de la discusión;

4.-Adonde lo llevará la discusión; y

5.-Si hay un tiempo límite para discutir.

La actividad importa poco, el hombre siente placer cuando conoce bien las reglas y cuando siente que puede controlarlas. El hombre funciona mucho mejor cuando conoce los limites de su participación y el objetivo de dicha participación. El hombre funciona por objetivos mientras que la mujer se orienta más hacia el proceso.

Una de las reglas de oro que se les recomienda a las mujeres que desean comunicarse efectivamente con sus parejas es que aprendan a elaborar sus preguntas tomando en cuenta que los hombres se comunican mejor si tienen un tema preciso, así que plantee preguntas precisas sobre temas precisos.

Según investigaciones de Notarius hechas en 1996, las parejas casadas que presentan sensibilidad en la comunicación (que reconocen el poder de los cambios sutiles en el comportamiento), tienen un diecisiete por ciento de mayor satisfacción que las parejas que no la presentan.

Dr. Miguel Sira. Médico Sexólogo.

miguelsirav@hotmail.com

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