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Sueño reparador

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Vivimos acelerados y bajo permanente estrés. Se duerme poco y mal. Y, por la mañana, al levantarnos, aparecen las consecuencias: irritabilidad, cansancio, somnolencia y el envejecimiento de la piel. De allí que la cama se impone como el más eficiente de los spas.

Dormir es salud y belleza; no obstante, la calidad del sueño se deteriora por el incremento del ruido y la contaminación visual, en la que ha tenido mucho que ver mucho la aparición de las nuevas tecnologías en nuestras vidas. El estrés y las preocupaciones también restan horas de sueño. “Es importante irse a la cama tranquila. Se deben evitar realizar tareas que impliquen actividad mental, como navegar por internet, ver películas o leer”, asegura el especialista.

Los expertos apuntan que las mujeres necesitan más horas de sueño que los hombres. Ellos son más rápidos en la reparación celular. Es importante saber que la hormona del crecimiento, responsable también de la regeneración celular, se pone en activo durante las tres o cuatro primeras horas de sueño y contribuye a reparar y restaurar la dermis y densificar la piel.

BUENOS HÁBITOS

La disciplina horaria es fundamental para descansar. Durante el sueño, la piel descansa y se relaja, es el momento de reparar los daños ocasionados durante el día para que, a la mañana siguiente, se muestre luminosa e hidratada.

PIEL TRASNOCHADA

La falta de sueño produce radicales libres y causa envejecimiento prematuro de la piel. La esteticista Felicidad Carrera explica que “durante la noche la dermis sufre cambios, sube de temperatura y pierde hidratación, aunque es más permeable”. La falta de sueño o la mala calidad de este repercute en el aspecto de la piel al día siguiente. “Ojeras, bolsas y arrugas más marcadas son los primeros síntomas”, cuenta Carrera. También, pasar muchas horas en vela durante la noche genera la producción de cortisol, la llamada hormona del estrés, que conlleva a la acumulación de grasa en el organismo.

DIETA PARA DESCANSAR

La alimentación también importa. Es imprescindible tener unos buenos hábitos alimenticios para preservar la calidad del sueño. “El plátano, la avena, la leche caliente o las almendras fabrican serotonina, la famosa hormona de la felicidad que contribuye al relax y atrapa el sueño”, asegura la experta en nutrición Leticia B. Carrera. Tampoco ayuda a dormir ingerir sustancias estimulantes como la cafeína o el alcohol. Si se tiene el sueño ligero, se deben evitar las cenas copiosas y tardías, así como especiadas o ricas en grasa que incluyan embutidos y quesos curados.

“Verduras, pescado o pollo a la plancha, fruta o yogur”, recomienda la experta en nutrición. A su vez, la luz también juega un papel importante en la conciliación del sueño. La habitación debe estar en total oscuridad. También ayuda acostarse y levantarse a horas similares y evitar las siestas de más de treinta minutos. Muchos especialistas aconsejan realizar un ritual que introduzca al sueño como puede ser tomar infusiones relajantes, un masaje de relax, una ducha o un baño de agua caliente, dar un paseo o escuchar música tranquila.

COSMÉTICA REPARADORA

Durante el sueño es el momento de aplicar la cosmética reparadora. “Mientras se duerme, la barrera natural de la piel se vuelve mucho más permeable y, por tanto, es más receptiva a la absorción de ingredientes”, explica Felicidad Carrera. Conscientes de que la noche es el momento ideal para utilizar tratamientos específicos que cubran las necesidades de cada piel, la industria cosmética ha lanzado una serie de productos que trabajan cuando el hombre y la mujer duermen. Así, mientras se está en brazos de Morfeo, las formulas cosméticas reparan la piel, combaten la celulitis, ponen freno a los estragos del paso del tiempo e, incluso, se ocupan de la salud del cabello.

NOTA: La piel necesita un sueño de al menos siete horas para despertarse luminosa.

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