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Sudor, amigo traicionero

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Transpirar en demasía tiene sus lados oscuros.

Las glándulas ecrinas, repartidas por cada uno de los poros de la piel, son las responsables del sudor, termostato natural que sirve para regular la temperatura y que, por norma general, solo se activa cuando se hace ejercicio físico o suben las temperaturas. Sin embargo, la ansiedad, el estrés, los nervios, las emociones fuertes y el bamboleo hormonal típico de la adolescencia, la menstruación, el embarazo o la menopausia son capaces de activar la máquina de sudar, que rápidamente comienza a expulsar agua aderezada con sales minerales, ácido láctico, urea y aminoácidos.

Se ha observado que las alteraciones de la temperatura también están ligadas a la ingesta de alcohol y de comida muy especiada o picante, lo que “suscita un incremento de la secreción de sudor por parte de las glándulas sudoríparas para regular la temperatura corporal alterada”, dice el doctor Carlos Ruiz de la Clínica Dermatológica Internacional.

La sudoración, que también sirve para eliminar toxinas, depurar el organismo y preservar la elasticidad de la piel, no huele a nada. El mal olor aparece cuando se descompone o entra en contacto con el ph de la piel y las bacterias que habitan en ella, generalmente en zonas mal ventiladas y con abundante vello. Pero ni todos los olores son iguales, ni todas las personas sudan igual. Cada individuo posee su propio olor determinado por su herencia genética, el tipo de alimentación e incluso su estado de ánimo.

Controlar la transpiración es tarea sencilla, basta con adquirir buenos hábitos de higiene, utilizar desodorantes que anestesien el mal olor durante la jornada laboral y vestirse con prendas elaboradas con fibras naturales, que permitan ventilar. No obstante, controlar el sudor es un reto que trae de cabeza a dermatólogos y departamentos de I+D del sector farmacológico y cosmético, que últimamente está trabajando con las propiedades de la toxina botulínica para poder aplicarla de forma tópica. Hasta que la investigación no ponga en el mercado un producto más potente, habrá que esgrimir el mal olor con la última hornada de desodorantes, que, con aroma o sin él, llegan enriquecidos con principios activos que hidratan la dermis, inhiben el crecimiento del vello o evitan la humedad e irritación de la piel.

ESTRATEGIA A MANO

1 Elige ropa liviana (de lino o algodón), clara y suelta.

2 Evita los géneros sintéticos y de colores que puedan desteñir.

3 Utiliza maquillaje a prueba de agua.

4 Lleva contigo pañuelos descartables, y si lo requieres, alguna prenda de recambio.

5 Evita lugares excesivamente calurosos y mantén tu casa fresca.

6 Evita la ingesta excesiva de alcohol, cafeína y comidas picantes.

7 Elige antitranspirantes fuertes que contengan del 10 al 15% de hexahidrato de cloruro de aluminio. Pueden causarte irritación de la piel, si eres sensible, o manchar la ropa. Los desodorantes no previenen la sudoración, pero disminuyen su olor.

8 Practica técnicas de disminución del estrés, tales como una actividad física aeróbica y compleméntala con la práctica de yoga. También, aprende técnicas de relajación muscular: acuéstate y concéntrate secuencialmente en cada músculo de tu cuerpo comenzando por la cabeza. Contráelos por 15 segundos y luego relájalos. Hazlo por 15 minutos y luego estírate e incorpórate lentamente.

EL COLOR DISIMULA

¿Alguna vez te preguntaste por qué los marineros y los tenistas se visten de blanco de pies a cabeza? El blanco no sólo llama la atención sino que repele el sol y esconde la transpiración. El azul marino y el negro también tienden a camuflar el sudor mejor que otros colores. Si tú sabes que vas a estar en el calor y no quieres llamar la atención por las manchas mojadas en tu ropa, entonces opta por aquellos colores que enmascaren la humedad. También, usa una chaqueta o un suéter para esconder las manchas. Mucha gente de negocios hace esto, y funciona muy bien.

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