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La ninfomanía a través de la historia

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(Andromanía, arretigmófilo, clitoromanía, coitolimia, furor uterinus, hiperfilia, idiosincrata, lagnoperisia, pareunomania, adicción al sexo). Ninfomanía (ninfo: femenino; manía: deseo anormal de un acto u objeto) es el término usado para las mujeres que tienen un apetito insaciable por el sexo.

Hirschfeld citaba el caso de un hombre joven que había anulado su matrimonio después de 6 meses debido a la insistencia de su esposa de que cumpliese con su satisfacción. “De hecho, durante las 6 semanas del matrimonio, el esposo no había dormido más de 1 hora por noche, porque la mujer siempre prevenía que se durmiese mediante varias manipulaciones sexuales… ella lo obligaba a comprometerse en el acto sexual por horas y cuando esto se hacía imposible debido a las eyaculaciones repetidas, ella demandaba que él debía estimularle con los dedos por horas hasta qué, como él dice, le dolían los brazos” (anomalías sexuales y perversiones, por Magnus Hirschfeld, p.105).

Los judíos trataron de garantizar la satisfacción sexual de sus esposas tomando en cuenta las limitaciones físicas del esposo. El código de la ley judía hizo esto regulando la actividad sexual de acuerdo a la profesión del esposo: “Hombres de constitución fuerte que disfrutan de los placeres de la vida, teniendo ocupaciones provechosas y que están exentos de impuestos, deben cumplir su deber marital todas las noches. Los jornaleros que trabajan en el pueblo donde residen deben cumplir su deber marital 2 veces a la semana; pero sí están empleados en otro pueblo, sólo 1 vez a la semana. Los hombres que transportan cargas en camellos desde lugares distintos, deben atender su deber marital una vez cada 30 días”.

Las fantasías masculinas comunes incluyen encontrar una ninfómana. Estas han sido plasmadas frecuentemente en el arte como ninfas de agua flotando en las olas cerca de la bahía, sirenas que se sentaban en rocas y atraían a los marinos con sus hermosas voces y sirenas que nadaban cerca de los botes; se creía que todas llevaban a los hombres a su muerte. Amenazas de muerte aparecieron en las mentes de hombres apasionados, pero todavía se piensa que la seducción de una ninfómana tiene consecuencias negativas. El Dr. Charles Wahl reporta la realidad emocional de hombres que han encontrado su ninfómana en la vida real. “Curiosamente suficiente, los encuentros con la cosa real; es decir, una ninfomanía real, no vive de fantasías literarias ni personales. En varias ocasiones cuando los pacientes han descrito experiencias con las tan llamadas ninfómanas y en otras ocasiones cuando amigos y conocidos me han contado tales experiencias, se han vuelto desagradables y ansiogénicas para los hombres que han estado involucrados. La incapacidad de gratificar a tales mujeres y las demandas de experiencias posteriores han movilizado cualquier temor y ansiedad que estos hombres tan tenido, no importa cuan latente, considerando su adecuación sexual y, en el caso de pacientes, ansiedad severa de castración, para no mencionar un estado desagradable de cansancio”. (PROBLEMAS SEXUALES Diagnóstico y Tratamiento en la Práctica Médica, pp. 164-5). Esta advertencia parece descorazonadora para los hombres pero afortunadamente el ansia de venganza religiosa contra la mujer como perpetradora ha disminuido en alguna forma en los últimos 100 años. En ese tiempo, los hombres eran advertidos:

Las condiciones crónicas de la ninfomanía son aptas para debilitar la moralidad pública y guían a ofensas contra la decencia. Pena para el hombre que caiga en las redes de tal ninfómana insaciable, cuyo apetito sexual nunca es saciado. La neurastenia severa y la impotencia son las consecuencias inevitables. Estas mujeres desafortunadas diseminan el espíritu de lascivia, desmoralizando sus alrededores, se convierten en un peligro para los muchachos y están propensas también a corromper a las muchachas, porque también hay ninfómanas homosexuales “(Psychopatia sexualis, por Krafft – Ebing, pp.322-3).

La ninfomanía también era considerada aún más peligrosa para la mujer misma, siendo potencialmente letal en ocasión. Los casos más extremos, involucrando “ninfomanía aguda mortal” fueron citados por Richard von Krafft – Ebing, neurólogo y psiquiatra que vivió el final del siglo XIX.

Moreau (op. cit)”… Una muchacha joven se convirtió de repente en ninfómana cuando, abandonada por su esposo, se divirtió con canciones y expresiones cínicas, y actitudes y gestos lascivos. Se rehusaba a ponerse sus prendas de vestir, tenia que ser sostenida en cama por hombres musculosos (!) y furiosamente demandaba coito. Insomnio, congestión de nervios faciales, lengua seca, y pulso rápido. Dentro de unos pocos días, colapso letal”.

Louyer – Villermay (op.cit) “… La Srta. X, de 30 años, modesta y decente, de repente fue apoderada por un ataque de ninfomanía, deseo ilimitado de gratificación sexual, delirio obsceno. La muerte por agotamiento dentro de unos pocos días”. Cf. otros 3 casos con resultado mortal por Maresch, Psychiatr. Centralblatt, 1871.

Estos casos fueron vistos con mucho escepticismo y Krafft – Ebing ha sido criticado por citar casos que no ofrecían pruebas de validez de que la causa de muerte fuese ninfomanía.

Más comúnmente, la palabra es usada por los hombres para describir a una mujer que tiene múltiples parejas o un apetito sexual mayor que el que ellas mismas pueden manejar. La mayoría de las personas sufren de esta condición periódicamente, y es raramente considerada seria en sí misma. Sin embargo, complicaciones que surgen del adulterio o una incapacidad de establecer enlaces duraderos con un amante crean problemas emocionales que guían a buscar terapia. Amplias variabilidades existen en el número de veces que las personas se involucran en sexo. Por esto, no se puede dar ninguna definición cuantitativa a la ninfomanía. Por ejemplo, la mayoría de los adultos americanos tienen sexo de 1 a 4 veces por semana, pero cuando comparamos esto con otras culturas encontramos que este apetito sexual es bajo por comparación. El Dr. Eustace Chesser reveló que las sociedades primitivas tales como los “Arandas de Australia tienen coito de 3 a 5 veces cada noche. Los polígamos Chagga de Tanganika no consideran inusual tener coito 10 veces en una noche, y los Tonga de Mozambique copulan  3 ó 4 veces en una sola noche”  (STRANGE LOVE, los aspectos humanos de la desviación sexual, pp.182-3).

Dr. Miguel Sira. Médico Sexólogo. miguelsirav@hotmail.com

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