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Gym líquido

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Estar en forma es también parte de los días libres en la playa o la piscina.

Hay que aprovechar los días de descanso para poner el cuerpo a punto, desestresar los músculos, y lograr que nuestro cuerpo se tonifique practicando algún deporte. Ya sea bajo el mar o sobre la tierra.

Los deportes de agua suelen ser una excelente opción cuando el gimnasio nos aburre y preferimos el ejercicio al aire libre. Este es un buen momento para sin ser un experto en los deporte acuáticos nos ayuden a liberar endorfinas. Practicar windsurf, remo o natación es una buena opción para ponerse en forma sin pasar calor, comenta el entrenador deportivo José Ángel Echeverría, quien propone diversas actividades acuáticas con las que poner el cuerpo a punto.

La primera recomendación del experto es el esnórquel. “Observar el mundo marino es una de las actividades más espectaculares que existen”, señala. Permite explorar arrecifes, contemplar peces, estrellas marinas y algas, mientras consigues tonificar tu cuerpo y mejorar el sistema cardiorrespiratorio. “Con una sesión de una hora, podrás quemar hasta 400 calorías, a la vez que te bronceas y te sumerges en un mundo fascinante”, explica.

También, el remo es una actividad que se adapta a cualquier condición física. Se trata de uno de los deportes con más variantes que existen. “Canoas, rafting o piraguas son sólo algunas de ellas, y permiten adaptar la exigencia según la condición física -comenta Echeverría-. Son una excelente actividad cardiovascular, que ayudan a fortalecer los músculos y a reducir la grasa localizada en el tren superior”. Con el remo lograremos quemar cerca de 395 calorías/hora a la vez que fortalecemos nuestra espalda y brazos, mejorando nuestra capacidad aeróbica.

SURF DE REMO

Deporte con grandes beneficios para nuestro cuerpo. Con su práctica fortalecemos brazos, piernas, glúteos, abdomen y además, ponemos a prueba nuestro equilibrio. Se queman 700 calorías/hora.

EN LA PISCINA

Las clases colectivas dentro del área de una piscina son excelentes para fortalecer el cuerpo. Entre chapuzón y chapuzón se puede aprovechar el bordillo de la piscina para ejercitar tus brazos y mantenerte a flote mientras trabajas el tren inferior. Saltos, desplazamientos y ejercicios combinados, son la base de esta actividad acuática que tiene como objetivo desarrollar la coordinación, el ritmo y la agilidad de nuestro cuerpo.

SIMPLEMENTE, NADAR

La natación es uno de las mejores actividades físicas si lo que se busca es adelgazar. Se trata de un ejercicio aeróbico y, al contrario que la carrera, se puede practicar durante más tiempo a un ritmo tranquilo. También lo puede practicar todo el mundo, ya tenga problemas de articulaciones o por la edad.

Cuando iniciamos nuestra clase de natación, en los primeros minutos los músculos se alimentan del glucógeno acumulado principalmente en los músculos, pero esta reserva se acaba con cierta rapidez (en unos 20 minutos en personas sedentarias y de 30 a 40 en personas más entrenadas); desde el momento en que el glucógeno se acaba, el organismo empieza a consumir la grasa en reserva. De allí que lo ideal para perder la acumulación de grasa es un ejercicio aeróbico de baja o media intensidad y de larga duración.

La natación genera poco impacto sobre las articulaciones, lo que hace que se fortalezcan por su uso y también aumenten su flexibilidad. Lo aconsejable son tres o cuatro días a la semana con una duración por sesión de al menos cuarenta minutos. “No olvides calentar diez minutos antes, esto ayudara a que el glucógeno muscular se acabe un poco antes”, apunta Echeverría. Nadar suave después de la clase o realizar ejercicios de estiramientos ayuda a que las pulsaciones bajen más lentamente, por lo que estaremos más tiempo trabajando en el margen de “quema grasas”.

RITMO Y CONSTANCIA

– El ritmo de nado es importante dentro del tiempo. Si, por ejemplo, tenemos una hora, lo ideal sería hacer series largas con poco descanso y un ritmo que podamos aguantar la hora entera de esa manera.

– Si tenemos un tiempo limitado y una buena preparación física, debemos buscar un ritmo más alto, pero siempre con el objetivo de intentar estar más tiempo nadando que descansando.

– Las personas obesas lo primero que sentirán es la ausencia del propio peso, lo que supondrá un descanso para sus miembros inferiores; a partir de ahí, la libertad de movimientos sumado a la facilidad para la flotación (la grasa flota más que el maculo) harán que sea fácil y de su agrado este deporte.

– Por otro lado, demandaremos esfuerzo del corazón y los pulmones, así como también de músculos varios ubicados tanto en el tren inferior como en el tren superior del cuerpo. Por ello, la natación no solo favorece la quema de grasas sino también contribuye a tonificar músculos y ganar masa muscular, lo cual sin duda ayuda a prevenir el tan temido efecto rebote o la flaccidez tras la pérdida de peso.

– En fundamental la hidratación adecuada. El agua es indispensable para quemar grasas y si te encuentras levemente deshidratado, el proceso no será igual de efectivo.

NOTA: correr a la orilla de la playa o bracear en la piscina lograrán poner nuestro cuerpo a tono.

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