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Con tu cara bien lavada

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La piel se ensucia por las sustancias que ella misma elimina, tales como grasa, sudor y células descamadas; la polución o suciedad que recibe de la atmósfera; así como por los restos de maquillaje tras la jornada, elementos estos que atentan gravemente contra el atractivo pues la limpieza es el primer paso para estar bella: una piel limpia indica decoro, higiene y cuidado personal, además que limpiar el rostro contribuye a oxigenar la piel y a mantener su luminosidad.

Para elegir los desmaquilladores adecuados al tipo de piel y a la zona (ojos y labios), debemos primero saber el tipo de ésta, aunque sea cual sea la clase de piel, “la limpieza cotidiana es imprescindible para la efectividad de cualquier tratamiento, ya que una piel limpia es más receptiva a los productos cosméticos”, señala la esteticista Margot Suárez Peraza, del Instituto de Belleza Facial Glam, y quien añade que la limpieza del rostro es imprescindible tanto si se utiliza maquillaje como si se va con la cara lavada: por la noche para eliminar los restos de maquillaje o de polución que se acumulan sobre la piel; y por la mañana, para suprimir el exceso de grasa segregada durante la noche.

Todas las firmas de cosmética cuentan con eficaces productos desmaquillantes y limpiadores concebidos y formulados con la misma tecnología que si fueran el más innovador producto de belleza. Para el desmaquillado de rostro, cuello y escote, el producto limpiador se aplica con ayuda de los dedos, trazando movimientos circulares con el fin de conseguir que el producto se mezcle bien con la suciedad. La zona media del rostro es la más grasa y por lo tanto la que mayor suciedad retiene. También hay que limpiar con cuidado la zona de los temporales, que siempre se suele descuidar por temor a ensuciar el pelo. La limpiadora debe retirarse con agua y esponjas suaves. A continuación, se aplica el tónico con ayuda de un algodón, dando pequeños toques por rostro, cuello y escote. Se finaliza secando el rostro con una toallita de celulosa.

La piel alrededor de los ojos y de los labios es muy delicada. Se comienza aplicando el desmaquillador sobre las pestañas con ayuda de un algodón empapado en el producto, también se pasa sobre los párpados, repitiendo esta operación hasta que no queden restos ni de máscara de pestañas, ni de sombra de ojos. En el caso de la piel alrededor de los labios, que es muy frágil y sensible, se aplica el desmaquillador con un algodón empapado en el producto, siempre desde la comisura hacia el interior de los labios para no manchar el rostro con el color de la barra.

 IMPORTANTE

Existen desmaquillantes que poseen unas propiedades particulares ya que la piel de esta zona tiene unas características que confieren una gran fragilidad. Un buen desmaquillante debe ser suave y al mismo tiempo, capaz de disolver rápidamente cualquier resto de maquillaje. Los hay con textura en gel, aceite o loción; los más suaves son los más ligeros y los aceites los que tienen más poder limpiador. Para desmaquillar los labios se puede utilizar el producto específico para desmaquillar los ojos, aunque hay algunos exclusivos para labios.

IDENTIFICA TU PIEL

– Cuando el grano de la piel es fino, el aspecto terso, los poros casi imperceptibles, tiene un tacto suave y un buen color, la piel se considera normal.

– Cuando es fina, tirante, reseca, presenta pequeñas escamas por algunas zonas, los poros son casi inapreciables y tolera mal los jabones, se trata de una piel seca. Si también presenta las mejillas enrojecidas y se perciben pequeños hilillos rojos (capilares dilatados) estamos ante una piel sensible.

– Si presenta un aspecto untuoso y brillante, los poros están dilatados y al presionarla con una toallita de celulosa, ésta queda manchada, es una piel grasa. Si se pone roja con facilidad, tolera mal los jabones y pigmenta mal al sol, además está deshidratada.

– Cuando la zona central (frente, nariz y mentón), presenta características de la piel grasa y en el resto las de la piel seca, estamos ante una piel mixta.

– Si la piel está reseca, muestra un color opaco y apagado, presenta más o menos arrugas, bolsas, flacidez, manchas oscuras… es una piel que presenta signos de envejecimiento cutáneo.

A EVITAR

 – Fragancias fuertes. Muchos productos desmaquillantes traen, paradójicamente, fragancias fuertes, normalmente son artificiales y añaden químicos innecesarios. En el pasado eran más comunes. Las fragancias naturales provenientes de plantas si son beneficiosos. Usualmente son aromas más sutiles.

 – Alcohol. Seca la piel.

 – Aceite mineral. Cubre los poros, es muy usado en cosméticos porque es un ingrediente de bajo precio. Hasta las marcas más exclusivas lo usan.

– Además del cuidado diario una o dos veces a la semana, necesitas exfoliar tu piel y usar una mascarilla. Si tienes tiempo haz una sesión casera de estética con una exfoliante, una mascarilla, un tónico y la crema que más se adecue a tu tipo de piel. La piel respirará y se verá más luminosa e hidratada.

PARA ELEGIR

– Cremas o leches sin agua. Para quitar el maquillaje sin utilizar el agua lo mejor es depositar una pequeña cantidad de producto en la palma de la mano, extenderlo sobre la cara con un ligero masaje circular y a continuación retirar el excedente con un pañuelo de papel o un disco de algodón.

– Desmaquillar con agua. Para desmaquillarse con agua, humedecer ligeramente la cara, aplicar el producto con las manos extendiéndolo suavemente y dejarlo actuar sobre la piel unos segundos; después enjuagar y secar inmediatamente.

Brochas. Existen brochas especialmente adaptadas para desmaquillarse y constituyen un buen elemento para hacer una buena limpieza porque sus pelos reparten el mejor producto, despegan las células muertas de la superficie de la piel y estimulan la circulación.

– Leche desmaquillante. Son emulsiones fluidas en dos fases: una aceitosa que elimina las células muertas, y otra acuosa que limpia la suciedad soluble en agua.

– Tónicos y lociones. Los tónicos son líquidos acuosos compuestos de agua purificada o destilada y extractos vegetales con propiedades suavizantes. Las lociones cumplen la misma función que los tónicos, aunque tienen una acción más completa y unos efectos más específicos. También, un tónico o loción matinal es una fórmula ligera, fluida y fresca que limpia delicadamente la piel sin necesidad de frotar y, además, tonifica, refresca y despierta.

– Desmaquillante más tónico. Cumplen, en un solo producto, la función de la leche (o la crema) limpiadora y la del tónico, tonificando la epidermis sin dejar restos de grasa ni sensación de sequedad o tirantez.

– Desmaquillantes completos: rostro y ojos. Una nueva generación de desmaquillantes, llamados “completos” o “integrales”, desmaquillan al mismo tiempo el rostro y los ojos; su fórmula, muy específica, está calcada de los desmaquillantes para los ojos, la zona más sensible de la cara.

– Jabones y “pains”. Pastillas de jabón sin detergentes, cuyo poder limpiador es alto y, normalmente, no hace espuma, teniendo propiedades antibacterianas. Es el preferido de los dermatólogos por su poder aséptico y por su ausencia total de sustancias susceptibles de agredir la piel.

– Geles. Los geles son unos buenos limpiadores y purificantes, ya que desincrustan suavemente las células muertas, sobre todo si se aplican con brocha.

– Aceites. El aceite es el desmaquillante que se retira más rápida y fácilmente. Aptos para todas las pieles, incluidas las grasas.

Gioconda Bermúdez

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