Manejar serpientes tiene su técnica

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“Hay dos grupos de personas que agarran culebras: los expertos y los tontos. Si usted no es parte de ninguno de ellos… no las toque”. Con este planteamiento sencillo y directo, Oscar Muñoz, director general del Centro Excursionista “Manuel Ángel González”, Cemag, en Guatire, deja en claro un principio vital para evitar una mordedura de serpiente.

Hace 30 años comenzó la tarea de dictar talleres y charlas a los vecinos, estudiantes y docentes de planteles educativos, trabajadores de empresas públicas y privadas, socorristas, scouts y senderistas de Guatire, Guarenas y casi todo el país.

“Me da mucha satisfacción porque me siento útil de esa manera. Me da mucha nota ofrecer lo que sé”, aseguró.

Hace cuatro décadas Muñoz comenzó a investigar las especies no venenosas, las peligrosas, la técnica de manejo y lo referente a la aplicación de antídotos; conocimientos que reforzó con las visitas al laboratorio personal del profesor González Sponga, experto en arácnidos y quien conservaba serpientes para el estudio.

También visitó el Museo de Ciencias Naturales de Caracas y se encargó de establecer conversaciones con científicos vinculados con la producción del suero antiofídico.

“Personas que practicaban el senderismo o montañismo desconocían sobre serpientes y tuvimos que atender los casos de accidentes ofídicos, es decir de mordeduras, por lo que comenzamos a difundir el conocimiento que teníamos sobre esta materia”, señaló.

Caminos inesperados. Oscar Muñoz se percató, en las charlas dictadas en las comunidades, que necesitaba herramientas pedagógicas para difundir años de conocimientos.

Nunca imaginó que se prepararía como docente en el Instituto Pedagógico de Caracas y en el Instituto Siso Martínez.

Prefiere dictar charlas a niños, “porque aprenden rápido. Se sorprenden ante ese mundo que descubren, eliminan ideas erróneas en relación a las culebras y pierden la aprensión hacia estos animales, hasta ser capaces de manipular especies vivas no venenosas”, dice.

Realizó cursos, talleres y pasantías en el Centro General de Intoxicaciones del Hospital de Coche, en Caracas, donde aprendió la aplicación de antídotos a pacientes. Contactó laboratorios de Brasil y Costa Rica que proveían de este material biológico. Considera que fue la época “muy bonita y de mucho aprendizaje”.

Muñoz combinó estas actividades con su trabajo en la Brigada de Búsqueda y Salvamento, SAR, en el Aeropuerto simón Bolívar de Maiquetía.

De cuidado. Hace unos años, una mapanare, de 30 centímetros de largo, mordió el dedo índice de la mano derecha de Muñoz. Con cierta angustia, recordó que no tenía antídoto porque semanas atrás lo había cedido a una niña, víctima de emponzoñamiento. “Apliqué lo aprendido, limpié y cubrí la herida, inmovilicé la parte afectada y en el Hospital de Coche, me aplicaron el suero”.

“Los ofidios mientras más pequeños resultan muy difíciles de manipular porque tienen menos cuerpo para sujetarlos”, explicó Muñoz, quien aseveró que esa fue la única vez que un Bothrops enterró los colmillos en su piel, aunque lleva varios accidentes de este tipo con especies no letales.

El Cemag

El Centro Excursionista “Manuel Ángel González” fue fundado el 22 de noviembre de 1968 y registrado el 12 de abril de 1973. Es una organización civil, voluntaria, sin fines de lucro, no gubernamental, de carácter cívico, científico y deportivo.

El objetivo principal del Centro está enmarcado sobre la base filosófica de lograr la formación de un ciudadano participativo, responsable, solidario y crítico, como parte activa del ambiente y factor determinante de sus cambios, en beneficio del individuo y la comunidad que lo rodea. El Cemag incentiva y promueve el excursionismo.

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