Yo pisaré las calles nuevamente

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“Al fin se vino abajo la mentira del milagro chileno, de la tacita de plata, de la última pepsicola del desierto, del oasis económico, y ahora se supo todo. Con la subida del pasaje del metro los estudiantes fueron los primeros en prender el rechazo a Sebastián Piñera, un presidente que se preocupa más por Venezuela que por Chile, y reclamaba que aquí se violaban los derechos humanos y ahora hemos visto cómo los militares o milicos, como les dicen allá, están reprimiendo, violando, torturando y asesinando a su propia gente. Y siempre que sucede algo así, que la gente se levanta para reclamar su derecho a vivir mejor, salen los que gobiernan con el manido argumento de siempre: es el comunismo, el marxismo itnternacional, cuando en realidad siempre han sido ellos los explotadores y ahora les va a costar mucho que la gente les crea”.

Cinthya Machado Zuloaga se detiene. Vino brava. Y a pesar de su ira y rabieta contra el gobierno chileno de Sebastián Piñera, sigue bella como nunca antes. El mesonero, que estaba esuchándola atentamente, deja las dos tazas de café sobre la mesa y la aplaude: clap, clap, clap, y luego le dice: “Su palabra expresa también su belleza, señorita, porque se está poniendo al lado de nosotros, los que necesitamos todo”. Y ella sonríe y él se marcha satisfecho.

Y sigue diciendo:”Pinochet está vivo allí en Chile. Y la señora Michell Bachelet estará prenguntando si lo que está pasando es en Venezuela, porque en su país nunca pasa nada como eso. Alguien tendrá que explicarle. Y otro que está dormido en la OEA es Almagro. Ahora todos callan. Los artistas de conciertos solidarios con el capitalismo no aparecen por ninguna parte. Los medios de comunicación siguen alineados con Piñera, como antes lo estuvieron con Pinochet. Si queires saber la verdad no leas la prensa chilena. Es bueno recordar que un caricaturista dijo un día: Recuerden siempre a Allende, pero no se olviden de Pinochet. Ahora no hay que olvidar también a Piñera, quien le declaró la guerra a su pueblo”.

Y Cinthya, viendóme de frente con esa cara tan exageradamente bella, me dice: “Cómo estará la cosa de brutal en Chile, que mi padre puso un disco de Pablo Milanés, y se puso a cantar Yo pisaré las calles nuevamente de lo que fue Santiago ensangrentada”.

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