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Un viraje que destrabe

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Aurora Lacueva.- Va terminando el año escolar y en una columna sobre educación como esta sería deseable hablar de los retos que nos plantea el próximo septiembre: ¿cómo prepararnos para atender mejor al estudiantado, progresar en calidad de la enseñanza, superar fallas, sumar propuestas…? Pero nos envuelve como un terrible huracán la crisis económica. Ella limita recursos, pulveriza salarios docentes, roba valioso tiempo, perjudica incluso la salud, y disipa en rabia y frustración energía que debería utilizarse en avanzar. Cuanto más dure, mayores serán las secuelas que deje, personales e institucionales, y más larga resultará la recuperación.

Lamento la insistencia de las autoridades en achacar todas las culpas a la “guerra económica” o, eventualmente, a mafiosos que traicionaron la ingenua confianza del Ejecutivo. En verdad, son graves las consecuencias de las sanciones del gobierno estadounidense, que dificultan obtener financiamiento externo o negociar deuda ya contraída. Pero no son la principal causa de los problemas. Importantes sectores de oposición comparten algunas responsabilidades, pues acciones antidemocráticas como el intento de golpe de Estado de 2002, el paro petrolero de 2002-03 y el uso de violencia en las protestas de 2014 y 2017 dieron lugar a distorsiones en lo político y lo económico.

Por otra parte, el presidente Chávez había diseñado iniciativas bajo el supuesto de un alto precio del petróleo por lo menos hasta los primeros años 20: la caída del 2014 en adelante obligaba a revisiones importantes. Precisamente, esas revisiones no se desarrollaron, y se insistió e insiste en políticas que ya no funcionan y, al contrario, causan graves perjuicios: generan inflación, alimentan la corrupción, frenan la producción nacional (sea privada o del propio Estado) y –lo que se hubiera pensado que nunca ocurriría- destruyen a Pdvsa. Pasan los años y las modificaciones son escasas y limitadas, carecen del suficiente impacto. Además, permanece como un rasgo demasiado frecuente la poca capacidad para el cargo entre personas con altas responsabilidades. Creo que hace falta escuchar otras voces en lo económico y dar un fuerte viraje. También se requiere, en lo político, un acuerdo de convivencia entre todas las fuerzas.

Aurora Lacueva

lacuevat@hotmail.com

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