Un juego machista

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Hoy martes y hasta el viernes serán días del correo, por exceso de correspondencia. Recuerden, por favor, no puedo responder a quienes no informan desde cuál población o cuál ciudad escriben.

Eduardo J. Montiel, de Maracaibo: “¿Por qué Montreal trata ahora de llevarse a los Rays, si allá no pudieron sostener a los Expos, franquicia ahora campeona, ganadora hasta de la Serie Mundial en representación de Washington?”

Amigo Charlo: Consideran que la ciudad ha cambiado a favor del beisbol, y los Rays celebrarían en esa ciudad canadiense solo 40 juegos de home club, los otros 41 seguirían en Tampa.

Bienvenido Torrealba, de Honolulú, Hawai: “Usted respondió a pregunta de Raúl Robles, informando que en 1949 fue cuando comenzaron a usar cascos los bateadores en Grandes Ligas y que no fueron obligatorios sino hasta 1971. ¿Por qué no se impuso su uso antes, si es tan peligroso enfrentarse a una pelota a cien y más millas por hora?”

Amigo Benny: El beisbol ha sido tradicionalmente machista. No querían ser considerados cobardes por usar esa protección. Pero hemos mejorado y seguimos mejorando.

Joel Escaray, de Ciudad Ojeda: “De jugar una mujer en Grandes Ligas, ¿cuál sería la posición idónea?”

Amigo Joelo: Ellas pueden jugar cualquiera de las nueve posiciones. En New Jersey vi jugar a una niña de 17 años en un equipo de mayoría varones en pelota de high school. Ella era catcher y se desenvolvía a la altura de los mejores. Igualmente vi jugar como excelente shortstop a otra jovencita, en Atlanta. Y en softbol se les ha visto en todas las posiciones. A ellas no les falta nada” . l

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