Tres brujos

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No olvido la imagen del despertar del día 30 de abril, que abrió sala a uno de los sainetes mas chimbos de nuestra historia política. Dio entrada teatral para dar origen a lo que llamo: “Conspiración Noche Serena y Pólvora Mojada”.

Gran farsa: “La Noche” de 4 actos con situaciones absurdas cuyo fin era un golpe de Estado con estilo caribeño, al ritmo de tres brujos. Sustitución de un gobierno con la plata del Dpto. de Estado de América del Norte, por otro que no sienten como amenaza a su democracia. Orden santo que anima decir: “God bless this just act” (dios bendiga este justo acto).

Primer Acto, aparece el chamo Juan Guaidó. Se nota atribulado por la guerra en que lo metieron. Su Ministro Alberto Federico Ravell había anunciado a las 3 am, “tener el control de la base aérea de La Carlota”. Brujo diletante. Parece ajeno a lo que allí pasa. Su único acto de arrojo, quitarse la corbata y mantener su paltó oscuro y sus Ferragamo. Es el comandante de la operación “Noche de Pólvora Mojada”. Sobresale, lleva en su brazo derecho un trapito de tela color azul, insignia secreta de este grupo de conspiradores cuya sede era el Mercado de Chacao. Total todas las opciones están sobre la mesa.

En escena, el segundo brujo, el gamín Leopoldo López. Pone cara que pretende fiereza militar. No convence en el papel. Lleva camisa azul falangista y un trapito azul claro amarrado a su antebrazo. Cábalas y brujerías de un sainete golpista que no inspiró a nadie.

Sigue la acción, aparece el tercer brujo del sainete, Edgard Zambrano. Son las 8am, ya todo suena como una vulgar guarimba. De estricto flux y corbata, se desplaza en lo que será un campo de batalla. Como cantando del “Puente a la Alameda, menudo pie lo lleva por la vereda”. No parece haberse vestido en ropa de golpe, sino para ir a ocupar un cargo de ministro. Este sainete dura poco. Se movió entre lo real de un oficial y 7 soldados, 2 tanquetas y lo falso de tres brujos. Lo posible, la voz del amo Trump, y lo imposible ,un pueblo que no les para bola y el desorden que crea la pasión sin rumbo de un muchacho que repite la brujería: “todo va bien” .

Lo mejor de la pieza pasa después: corrida de los brujos a exiliarse a una embajada que los rechaza y otro brujo malabarista que es preso con auto y todo. Y el autoproclamado que solo dijo que los militares lo engañaron. Pura paja y brujería mala.

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