Tolerancia

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Tolerancia pareciera referirse a la necesidad de moderar nuestro estado de ánimo para poder ser “tolerantes”. Revisando nuestra moralidad, nuestros valores y principios podríamos llegar a renunciar a algunos, o uno solo, para lograr entrar en la categoría de “tolerantes”. He aquí entonces que, si el amor a mi Patria es para mí un valor, cuando se ve amenazada, ¿debo ser tolerante para honrarla? Pareciera una incongruencia, una contradicción.

No siempre la moral y el derecho van de la mano, eso es uno de los grandes males del derecho liberal burgués, que se enseñoreó como doctrina en los códigos occidentales y uno de los temas más polémicos cuando hoy día ese positivismo se vuelve arcaico y obsoleto con el surgimiento, del constitucionalismo, sobre todo el contenido en las constituciones transversalizadas por el respeto de los derechos humanos. Los derechos humanos logran que el derecho y la moral marchen a un mismo ritmo.

Visto así, la violación de esos principios resultan intolerables desde el punto de vista de la moral del constitucionalismo, el respeto al derecho es tolerancia, la violación del derecho es intolerancia. Cuando se trata del derecho internacional que ha establecido principios para la convivencia de las naciones dentro del interés de preservar la paz y el respeto. El asedio y la violencia, contra nuestras embajadas por un gobierno usando la fuerza policial constituyen el acto más intolerable y violatorio de la paz mundial.

El problema no es de Venezuela, sino del mundo, amerita que todas las naciones revisen este grave hecho con moralidad y, por supuesto, dentro del marco del derecho. ¿Es un hecho tolerable para el mundo y su apego al derecho internacional tan alegado y defendido por todas y cada una de las naciones del mundo en defensa del respeto a sus intereses? ¿Cuál es el calificativo que corresponde al gobierno agresor? Salvajismo, inmoralidad, forajido.

El concepto de Patria libre constituye un valor constitucional reconocido por la constitución de la República bolivariana de Venezuela. Reconocer la relevante actitud, la valentía y la moralidad de los activistas norteamericanos en defensa de la embajada de Venezuela en los EEUU demostración fehaciente que el pueblo norteamericano es la primera y principal víctima de los gobiernos que ha sufrido en los últimos tiempos, Bush, Obama y ahora Trump constituyen la verdadera amenaza y peligro para los pueblos, y hoy también quedo demostrado como lo hizo el reverendo Jackson, que en el norte el pueblo también se levanta.

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