Tiempos recios

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Estos “tiempos recios”, dijo en 1562 Santa Teresa de Jesús, y allí “son menester amigos fuertes para sustentar a los flacos”. Hace 447 años y todavía sigue vigente su verso.

Cuando vemos como en los pueblos de Chile, Ecuador, Bolivia, Argentina, Honduras y Colombia la gente se une a los amigos de sus comunidades, tan flacos unos como otros, para enfrentarse a todos los Piñera del universo latinoamericano y caribeño, donde pocos, con poder, reciben la parte ancha del embudo del PIB, mientras condenan a la mayoría a recibir los desechos.

Los pueblos tienen paciencia. Mucha. Demasiada. Luego descubren que lo que ganan con éste carácter pasivo es más desprecio de quienes los humillan. De la desigualdad, surgen tiempos recios que crean huracanes que ni la fuerza de las milicias pinochetistas las pueden parar.

Tal despertar tratan de detenerlo usando como disuasor a ese monigote: la Comunidad Internacional. Y variantes, como sus flácidos grupos: el de Lima por ejemplo.

Usan sus guardias ONG con castidad hipócrita, al querer mantener por 40 años un modelo decrépito.

Tensión social que controlan con sistema de elecciones aristocrático, pagado para que sirva a sus patrones, panzi ventrudos. De sus coimas, viven muchos diputados. Y los periódicos de la biblia neoliberal. A cambio, reciben sus regalos en forma de proyectos de leyes de selectos bufetes bien pagados con dinero del presupuesto del Estado o por evasión de impuestos.

Material legislativo inducido a servir leyes que obstaculicen, limiten o reduzcan la concreción de beneficios sociales (educación, salud, transporte, energía, comunicaciones y hasta planes de retiro o mortuorios) que algún legislador desaprensivo halla aprobado por descuido.

Historia mil veces repetida, que solo un posible “Guasón” como el de la peli, o un pueblo despreciado; notable caso el del “won” chileno o el “indio mapuche” cuando desvela y enfrenta a cielo abierto este drama de la postmodernidad artificiosa del modelo económico chileno.

Sin duda que son y van a seguir siendo tiempos recios que irrumpen cuando los flacos y los enclenques se unen. Cuando el pueblo se arriesga, pues sabe que lo único que tienen para perder es la parte del pago de la deuda externa que a ellos y sus herederos ata al Hallowen, que nos encadena el FMI eternamente. Y ahora, sigamos padeciendo el día o….. la semana de los muertos en Santiago de Chile.

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