Solución pacífica

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Hay mucha gente sufriendo en este país. Desde la hiperinflación hasta la violencia, pasando por las dificultades para adquirir alimentos o medicinas o la crisis en servicios públicos básicos como agua, luz o transporte. Gente de todas las edades, de todas las regiones y de todos los sectores.

La propaganda oficial culpa a las sanciones, pero a esta altura son pocos quienes creen que esa sea una explicación válida o, por lo menos, suficiente. Y está el hecho de que desde hace años, lo más reconocido del conocimiento nacional en universidades, estudios y experiencias tanto empresariales como laborales, venían advirtiendo que íbamos mal y que algo como lo que padecemos llegaría.

Nada indica que se pondrán de acuerdo en eso. Mi opinión al respecto no es secreta, pero no es el tema de hoy. Lo cierto es que mientras tanto, son más los venezolanos que sufren o que se van del país, lo cual deja su estela de sufrimiento. La crisis se ensancha y se agrava. Tenemos que encontrar un modo de resolverla que no es la violencia o la imposición.

Tampoco vale suponer que nos conformaremos, nos acostumbraremos y el mismo grupito seguirá ahí, haciendo de las suyas para siempre. Una y otra son falsas opciones que solo empeorarán los problemas actuales. Hay un camino pacífico, legal, venezolano para resolver esto que es el voto.

Votar en elecciones libres y limpias, con garantías creíbles para todos. Tanto que todos participemos y aceptemos el resultado. Y que ese resultado sea acatado y respetado. Pero de verdad. Sin trucos malandriles, sean armados o togados. A fines de 2020 toca elegir Asamblea Nacional. Es constitucional. Pero sabemos que esa elección sola no resuelve la crisis y si es una repetición del año pasado, la profundiza.

Hace falta una elección presidencial que reconozca la mayoría del país y el mundo. Atrevámonos a una elección de verdad. Justa. Así se restablecería el clima de convivencia que necesitamos, porque tenemos diferencias muy grandes, pero padecemos problemas mucho más grandes y, abajo, estos no distinguen si eres chavista o madurista, si lo fuiste o si eres opositor o no te alineas con unos u otros.

Tenemos una oportunidad como no había hace años. La Asamblea Nacional abrió el proceso para un nuevo CNE. Nombró de común acuerdo una comisión preparatoria representativa, plural. Que no se pierda. Perderla puede salir muy caro, sobre todo a futuro. A nuestros hijos y nietos.

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