Sintonía

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Según el diccionario, sintonía es: “Hecho de estar sintonizados dos sistemas de transmisión y recepción”; también es: “Igualdad de tono o frecuencia entre dos sistemas de vibraciones”; e igualmente: “Armonía, adaptación o entendimiento entre dos o más personas o cosas”. Asimismo, sintonizar se define como: “Ajustar la frecuencia de resonancia de un circuito a una frecuencia determinada”; y también: “Dicho de una persona: coincidir en pensamiento o en sentimientos con otra”. Son conceptos pertenecientes al área de la comunicación y que, aplicados a la política, podemos decir que son sencillamente la clave del accionar político.

El gobierno efectivo es el que está al día con los problemas y los intereses de la nación. Se puede decir que está en sintonía con el pueblo. Estar en sintonía es vivir, conocer, pensar, opinar y operar en la misma dirección, en la misma “frecuencia de vibraciones”. Establecer una comunicación efectiva. Si un gobierno sintoniza bien con la gente se puede decir que tiene buena influencia o conexión con la “opinión pública”, es decir, con el sentimiento más extendido entre las personas.

Desde los momentos más armoniosos hasta las situaciones más difíciles, la gente se identificará y apoyará a un gobierno que tenga una buena lectura de la realidad, que demuestre saber cuáles son los asuntos importantes para las personas y concentre su atención y su accionar en ellos. Incluso si no puede resolver plenamente los problemas, si la gente ve que está dedicado a ellos y que entiende el pensar y sobre todo el sentir del pueblo en esa situación, con seguridad recibirá el amor y el respaldo de la mayoría.

Por el contrario, un gobierno o una organización política, se alejará de los favores del pueblo en la misma medida en que deje de sintonizar con él. Si el pueblo está teniendo dificultades, el gobierno debe expresar esas dificultades, estar presente en ellas. No se trata de intentar establecer “otra” sintonía, o de suplir y “redireccionar” la opinión. Tampoco se trata de tratar de imponer una nueva agenda. Mucho menos eliminar la comunicación. Es preciso entender que la dirección de la comunicación es pueblo-gobierno-pueblo. Comunicación es “hacer común”. Es el gobierno el que debe sintonizar. Y el pueblo debe sentirse entendido. No al revés.

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