¿Se reconstruirá el proyecto chavista?

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on email
Share on print

Entre los lineamientos que caracterizaron al proyecto del “socialismo del siglo XXI” destacan: la lucha contra la pobreza, para la cual importaba que los pobres ganaran presencia y poder; la profundización de la democracia; el control soberano de nuestros recursos; la unidad y avance conjunto de América Latina y el Caribe; y la conformación de una dinámica económica mixta, con un sector estatal, otro privado y otro de propiedad social… Tales lineamientos son valiosos, pero en estos veinte años de gobierno no lograron consolidarse.

Por el contrario, luego de unos primeros avances, hoy sufrimos una sociedad con rasgos contrarios a los de la proyectada. Así, la pobreza se ha expandido, y millones padecen la escasez de alimentos y medicinas.

Aunque existen diversas instancias de organización popular, las mismas no parece que funcionaran de manera autónoma sino tuteladas por el gobierno.

La crisis ha convertido a activos trabajadores en pasivos receptores de bonos y cajas Clap. El ejecutivo ha ido acentuando rasgos autoritarios y represivos, y actúa como dueño del Estado y del país. En lugar de crecer, la economía decrece cada día: cierran empresas, emigran trabajadores, baja en forma dramática la producción. La economía social es solo el 1% del total. Y somos causa de problemas y discordia en la región.

¿Qué pasó? Las sanciones del gobierno de Trump nos dañan gravemente, pero el desastre comenzó antes, ellas solo empeoran lo que ya es malo. Decisiones útiles en su momento se prolongaron demasiado en el tiempo y pasaron a ser perjudiciales: el control de cambio con sus diversas tasas terminó promoviendo la corrupción y también afectó a Pdvsa, nuestra gran proveedora de dólares.

Una Pdvsa disminuida –y cargada de tareas más allá de la propia- ha ido generando cada vez menos ingresos, que han sido reemplazados por dinero sin respaldo, promotor de la hiperinflación. Los subsidios a las cosas, como el de la gasolina, estimularon el contrabando. La corrupción ha crecido sin enemigos.

Se nombraron personas poco preparadas para los cargos, de ministros hacia abajo. Se derrochó en megaproyectos nunca culminados. Sin embargo ahí está la propuesta original, que merecería retomarse si hubiera el liderazgo para ello.

Aurora Lacueva
Educadora

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on email
Share on print