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Sabiduría

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Bruno Renaud.- Hace menos de un año, Dairys – treinta años de combate contra la pobreza – dio a luz con alegría a Eimi Sofía, su número tres. “Sabes, muchacha, lo que significan los dos nombres griegos que le diste a tu niña?”. No, Dairys no ha seguido ningún curso de griego; inocentemente, le gustó la unión de sílabas de estas dos palabras. Pero, qué compromiso “¡Yo soy Sabiduría! Esto es lo que significan en amable castellano los dos nombres de tu hija. ¡Tremenda promesa de porvenir para ella y para ti!”

Dios quiera que Eimi Sofía pueda corresponder a su nombre. Ojalá conozca algún día la Biblia: descubriendo una literatura sapiencial menos abundante que la de Egipto, o menos sistemática que la de Irak o Grecia, pero rica… y sabia. Uno podría comparar a los sabios de Israel o de Egipto con los gurús de nuestro mundo actual. Es decir, los maestros del pensamiento, los filósofos, los pensadores e intelectuales. Aquellos que reflexionan sobre los grandes problemas de la existencia humana: la vida y la muerte, el carácter absurdo del sufrimiento, el matrimonio, la educación, la vida política…

Nuestros tiempos son difíciles. Para enfrentarlos, necesitamos hoy, más que palabras proféticas, análisis y opciones de sabiduría. Los profetas serían algo así como los grandes periodistas de nuestro tiempo, los analistas de la vida social y política, los columnistas, los diseñadores de los modelos de vida en común… Pero hoy, en nuestro país, en nuestro pobre subcontinente dominado, no abundan los hombres y mujeres capaces de juicios y opiniones políticas habitadas por la Sabiduría. No es tanto la hora de las grandes utopías, de los “pronunciamientos” novedosos. Es la hora de la fidelidad, la rectitud, el discernimiento, la calidad del servicio humilde. Más que nuevos proyectos, necesitamos modelos hondos de formación, y seriedad en el cultivo del aprendizaje.

Volvamos al ejercicio de la Sabiduría en Israel. Entre el siglo sexto y quinto antes de nuestra era, ese pueblo pasó por una grave crisis, que habría podido ser fatal. Escaseó la función profética. Pero los Sabios dieron a la vida social una columna vertebral que correspondía a la necesidad de aquel momento, la de buscar formación, confianza y continuidad. Lamentablemente, muchos otros errores siguió cometiendo ese pueblo. Denunciados por Jesús de Nazaret, llevaron a Israel hacia un despeñadero peor aún.

Hoy en día, las amenazas que pesan sobre nuestro país – y sobre muchos otros – podrían ser fatales. Debe haber cambios en nuestros sistemas formativos. Aprender a reflexionar, discernir, pensar con profundidad… ¡Tremendo reto!

Bruno Renaud

brunorenaud@cantv.net

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