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Ricaurte en átomos volando

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Alí Rojas Olaya.- Vivimos días en que los enemigos de Bolívar desde la usurpada Casa de Nariño venden la Patria nacida en Angostura al atlántico norte. El odio hacia Venezuela que sigue dirigiendo Santander ha plagado a la Nueva Granada de miseria. Desde 1830 deshicieron todo lo fraguado por el Libertador del Mediodía de América al punto de deshonrarla con droga, paramilitarismo y una división social virreinal.

En Villa de Leyva nació el 10 de junio de 1786 un oficial del ejército de las Provincias Unidas de la Nueva Granada que, con el grado de capitán, luchó en la guerra de la Independencia al punto de inmolarse por la libertad de Venezuela. Este hombre en 1814 se fue a los valles de Aragua a custodiar el parque colocado en una hacienda de San Mateo. Debemos entender la palabra parque como el lugar donde se colocan las municiones de guerra. Lo ocurrido fue descrito en Boletín del Exército Libertador de Venezuela N° 45, el 25 de marzo de 1814: “La pérdida del enemigo ha sido inmensa; pues sin contar los dispersos ha tenido más de 800 hombres entre muertos y heridos. La nuestra no pasa de 90 entre muertos y heridos. De los primeros lo han sido el Capitán de la Unión Ricaurte, que hizo solo frente al enemigo en nuestra ala izquierda; y que rodeado por todas partes, no pudiendo salvar los pertrechos los incendió y voló con ellos para que no se aprovechasen los contrarios”.

Al enterarse de la gesta postrera del neogranadino, Bolívar dijo: “¿Qué hay de semejante en la historia a la muerte de Ricaurte? Este sacrificio por salvar la Patria, al Ejército y a mí, sin más esperanzas que el amor a la independencia y a la libertad, es digno de cantarse por un ilustre genio como Alfieri”. Se refiere el Libertador al dramaturgo y poeta italiano Vittorio Alfieri (1749-1803). Sobre la hazaña mortal de Ricaurte escribe el poeta Eduardo Malagón Bravo: “En batalla violenta los jinetes de Boves se lanzan a la lucha mientras nuestra tropa defiende airada el fortín con heroica y sin par bravura. Las hordas arremeten contra el parque y las huestes flaquean extenuadas, pero hay en misión expresa designada un guerrero genial de noble estirpe. Es Ricaurte el varón que a sangre y fuego, en explosión de gloria da su vida; y en holocausto febril remonta al cielo, iluminando de libertad América Latina”. Colombia espera otro Ricaurte. El pueblo y un ejército bolivariano tendrían la misión de protegerlo para evitar el destino de Gaitán. ¡Viva el mártir de San Mateo! ¡Ricaurte vive!

Alí Rojas Olaya

rojasolaya@yahoo.es

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