Revelaciones

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En Brasil acaba de estallar un escándalo que pone en evidencia la animosidad política e ideológica en la investigación del caso Lava Jato, en el que fue condenado y encarcelado el expresidente Lula de Silva y que coadyuvó a la desestabilización del Gobierno de la presidenta Dilma Rousseff, a quien luego se le destituyó.

Los mensajes de Telegram intercambiados entre el juez Sergio Moro y el fiscal a cargo de la operación Lava Jato, Deltan Dallagnol, publicados por The Intercept, también demuestran el cúmulo de ilegalidades llevado a cabo por el poder económico, político, mediático y militar de Brasil, para echar por tierra los avances sociales logrados por los gobiernos progresistas del Partido de los Trabajadores (PT) y evitar el triunfo de Lula en las elecciones presidenciales del 2018.

Las maniobras, muy similares a las empleadas en otros países en los que se judicializa la política para perseguir y anular enemigos ideológicos, es la principal estrategia “institucional” empleada por la derecha internacional y auspiciada por la Casa Blanca para derrocar gobiernos electos y así evitar el costo político de los tradicionales golpes de Estado. No hay dudas, con la operación Lava Jato, el establishment brasileño abrió paso al triunfo del ultraderechista Jair Bolsonaro.

Lo publicado por el sitio web de The Intercept, dirigido por el periodista Glenn Greenwald, – a quien Edward Snowden reveló los programas de espionaje de la NSA- quizás sea la mayor revelación periodística en Brasil. Pero, en la mayoría de la prensa brasileña, con grandes intereses económicos y enemigos confesos de los gobiernos socialistas del PT, la noticia es casi imperceptible.

En la edición de ayer, los diarios O Globo, O Estado de S. Paulo, Valor y Folha de S. Paulo, para citar algunos, dedicaron grandes espacios en sus portadas a los triunfos internacionales recientes de las selecciones masculina y femenina de fútbol de la Canarinha; y casi omiten las revelaciones de la trama corrupta ideada por el status quo de Brasil para condenar injustamente a Lula a prisión por supuestamente recibir un apartamento en una playa de Sao Paulo a cambio de favores políticos a la constructora OAS.

En fin, las revelaciones que ponen en duda la investigación contra Lula parecen estar destinadas a ser silenciadas en Brasil, famoso por sus carnavales, fútbol y telenovelas, gobernada hoy día por fuerzas conservadoras afectas al imperialismo.¡Lula libre!

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