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Ramón Guillermo Aveledo | Políticos y pastores

No se trata de formar un nuevo partido de católicos, sino que cada uno sea testimonio en su lucha
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Convocados por el Celam y la Pontificia Comisión para la América Latina, con impulso del Papa quien nos dirigió un mensaje especial llamando a rehabilitar la dignidad de la política, políticos y obispos latinoamericanos nos reunimos del 1 al 3 de este mes en Bogotá en el primer Encuentro de Católicos con Responsabilidades Políticas al Servicio de los Pueblos Latinoamericanos.

Un evento denso y emocionante en el cual, sin renunciar cada uno a sus posiciones, nos hablamos a partir de la fe común y la Doctrina Social de la Iglesia que mucho más que buenas palabras para tranquilizar conciencias debe traducirse en buenas obras en beneficio de la justicia, la libertad y la paz. Porque la política es una de las formas más altas de la caridad, como insiste Francisco en la doctrina desde Pio XI.

No se trata de formar un nuevo partido de católicos, sino que cada uno sea testimonio en su lucha. El evento estuvo signado por el pluralismo. Habíamos demócrata cristianos, desde luego, pero también socialistas, liberales, conservadores, demócratas de distintas denominaciones. De aquí fuimos, invitados por la CEV, Felipe Pérez Martí, ex ministro del difunto Presidente y quien escribe. No pudo asistir el joven diputado José Manuel Olivares. Expuse que otros católicos activos en la política venezolana tenían prohibiciones de salida del país, anulados sus pasaportes, o estaban presos o refugiados en una misión diplomática.

Entre los pastores estuvieron seis cardenales, entre ellos el de Bogotá y el canadiense que preside la Congregación de los Obispos y la CAL, y obispos de todo el continente. El nuestro de San Cristóbal, Mario Moronta, tuvo una destacada intervención en la cual nos recordó el mandato de Evangelii Gaudium de “Tener un oído en el pueblo y otro en Dios”.

Con franqueza, como quiso Francisco, pastores y políticos expresamos libremente nuestros puntos de vista. Críticas, consejos, peticiones, recomendaciones. Los políticos católicos somos laicos comprometidos en una actividad humana exigente, poblada de tentaciones y acosada por distintos requerimientos, que se despliega ante la mirada vigilante de pueblos que necesitan y reclaman.

Vale así, recordar la oración de Santo Tomás Moro, patrono de los políticos y gobernantes, “Y dame buen Señor, una mente humilde, modesta, calma, pacífica, paciente, caritativa, amable, tierna y compasiva en todas mis obras, en todas mis palabras y en todos mis pensamientos”.

@AveledoUnidad