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¿Propaganda o verdad?

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Aurora Lacueva.- “La verdad –no la media verdad, no la verdad de ocasión, supuestamente cortada a la medida de un momento del combate-, la verdad total, (…) es el arma más segura”. La cita es de Marcel Martinet, un intelectual obrero, sindicalista francés de la primera mitad del siglo XX. Ordenando un estante tropecé con su libro, que compré hace tiempo y nunca había leído: Cultura Proletaria, editado en 1977, pero que recoge trabajos escritos más de cincuenta años antes.

Martinet rechaza que las y los dirigentes de un movimiento popular utilicen la propaganda para relacionarse con sus seguidores: empiezan con el halago adormecedor, dice, para adosarles luego unas consignas bien masticadas, que se cambiarán cuando haga falta, y que simplemente hay que obedecer. Se estimula el fanatismo, la carencia de reflexión crítica, el seguidismo, la aceptación de falsedades. Así se desprecia al pueblo y se llega al fracaso de la pretendida transformación social. El autor alerta ante “una propaganda que recita y hace recitar, sin recurrir a la experiencia, al control crítico y a la iniciativa de los interesados; un catecismo sumario y falseado, (…) pero cuyos artículos se cambian en realidad cada semana, según las conveniencias oportunistas de una política de secreto”. La “propaganda” del pueblo trabajador es la verdad, afirma.

Hoy, un siglo después y en Venezuela, observamos un exceso de propaganda y un déficit de verdad en la política. En el caso del gobierno y el Psuv, si pretenden avanzar hacia una sociedad justa y democrática necesitan invertir ese balance en su actuación. No son solo tantos “jingles”, tantos afiches y vallas con la imagen de Maduro y algún lema, sino –más importante- la ausencia de explicaciones serias: todo lo malo es culpa de otros, como repiten las mismas frases poco convincentes una y otra vez.

También preocupa la manipulación: se partidizan las ayudas sociales, y se habla de ellas como condicionadas al apoyo electoral. Mientras, mucho permanece en el secreto: estadísticas sociales y económicas fundamentales, datos sobre asignaciones de dólares baratos y contratos jugosos, cuentas de proyectos fracasados… Y se hace notar la ausencia de razonamientos sobre ciertos temas álgidos.

Aurora Lacueva

lacuevat@hotmail.com

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