Inicio » Opinión » ¡Prohibido Desanimarse!

¡Prohibido Desanimarse!

    Compartir

Bruno Renaud .– Hace algunos años, en el barrio, pasamos por un momento prolongado de inquietud y desánimo. Muertos y heridos por bojotes en accidentes y por asesinato. Y otras circunstancias dolorosas. La gente no sabía ya a qué santo acudir… El pequeño grupo de comunidad cristiana decidió pasar un domingo visitando sistemáticamente todas las casas del barrio (esfuerzo considerable), con un lema y un “compartir” destinado a levantar los ánimos. Buscamos el lema entre muchos.

Después de acalorada discusión, nos quedamos con un grito lleno de esperanza: “¡Ánimo! ¡Confianza! ¡Dios está con nosotros!”. Y el domingo “D”, nos lanzamos en la visita general. Grandes y pequeños, todos unidos, vivimos esta jornada con una fiebre de alegría y fervor. Al concluirla, palpamos casi físicamente hasta qué punto había calado la invitación a la esperanza.

No es fácil renovar  la fe y la esperanza

Hoy… Hoy escasean gravemente los churupitos. Hoy la inseguridad física y económica nos apabulla. Hoy nuestros jóvenes se están yendo de Venezuela. Hoy no encontramos fácilmente cómo renovar la fe y la esperanza. Hoy nos está tentando el desánimo. En todo el país. Nos sentimos abrumados por una sorda inquietud y tristeza. Y quisiéramos volver a trabajar con optimismo, invertir, cantar, confiar.

¿Hay motivo, hay fuerza para repetir el lema de antaño? Las circunstancias han cambiado. Pero en medio de la necesidad, la austeridad, no poca gente se siente impulsada a reavivar las fuentes del aliento. ¿Qué “Dios” es un coroto que sobre en nuestra visión del mundo? No hay necesidad de discutirlo: Dios es discreto y humano. Dios es ese hermano que te visitó -¡o que tú mismo visitaste!- para dejar un kilo de harina o una modesta salsita de tomate. Si tú misma, si tú mismo imitas a Dios en su generosidad, ¿cómo te atreverás a decir que no existe?..

Prohibido desanimarse. Por supuesto, hay amplio motivo para dejarse vencer por el desaliento, o devorar por la rabia, la queja… Pero si tal es la situación, dejémonos llevar por nuestro mejor yo. Pues mayor aún es el motivo para luchar juntos, rehacer cantos, manifestar solidaridad, reaprender a compartir… ¡la escasez! junto con la fraternidad. La fraternidad nacional, esa pepita de oro que por nada en el mundo queremos perder.

 

Bruno Renaud

Sacerdote de Petare

Agregar Comentario

Click here to post a comment