Paracaidistas marcaron la caída de Pérez Jiménez

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on email
Share on print

Cuando iban a dar las 12 de la noche del 31 de diciembre de 1957, se oyeron aquellas palabras con las cuales concluía el saludo de la cena de fin de año en la Unidad Escuela de Paracaidistas, en el Cuartel Sucre de Maracay: “¡Y recuerden que hay que defender a la Patria y no a un hombre!”.

Las emitió el mayor y comandante entonces de ese cuerpo de las FAV, Luis Evencio Carrillo y con las mismas quedaron sellados los días dictatoriales de Marcos E Pérez Jiménez, quien sería derrocado 23 días después, cuando se montó en el avión cuatrimotor Douglas C-54 Skymaster, llamado popularmente la Vaca Sagrada, que sin problemas voló hacia la entonces Santo Domingo, donde fue recibido por Rafael Leónidas Trujillo, llamado Chapita, otro dictador de aquellos de la Internacional de las espadas que gozaban del apoyo del imperio de USA.

Así fue en efecto. A las 6:00 am del 1º de enero de 1958, dos pelotones de alumnos de aquella escuela de las FAV se estaban apoderando de la base aérea de Boca de Río, bajo el mando del entonces capitán Enio Ramón Ortiz Cordero, quien falleció en agosto de 2017 con el rango de coronel, por cuanto Rafael Caldera le negó el ascenso a general, que bien merecido tuvo.

Esa acción de los paracaidistas (por casualidad, pero ya como batallón, le dio inicio a las acciones que concluyeron con ¡El por Ahora!” del 4F92, las palabras emitidas por el comandante eterno que fueron captadas por el pueblo que hoy mantiene al presidente Nicolás Maduro, luego que Hugo Chávez murió sorpresivamente a los 21 años de ser emitidas) fue el comienzo del alzamiento que fue apoyado por la totalidad de la población aragüeña, que habría de fracasar y luego de unas 15 horas llevó a 15 integrantes de los mandos del alzamiento y los dos pilotos de la nave aérea, a Barranquilla, Colombia, avión este que precisamente había sido traído para el presidente Rómulo Gallegos, quien no lo llegó a utilizar, por cuanto fue derrocado el 24 de noviembre de 1948, por los mismos que junto con Betancourt y AD habían tumbado al general Isaías Medina Angarita, tal como el autor de Doña Bárbara lo diría cuando salía expulsado al exterior y recordó que su derrocamiento fue consecuencia del de Medina Angarita.

Del 1º de enero de 1958 no se habla hoy en día, pero sin él jamás se hubiera tumbado a Pérez Jiménez, sin olvidar que Betancourt, quien al día siguiente de firmar la Constitución que llegó hasta 1999, emitió la orden de “disparar primero y averiguar después”.

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on email
Share on print
Publicidad
×
Publicidad
Publicidad