Oposición adelantada

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La derecha debe sentarse con su diestra. Lo escribí hace tiempo, sin derecho de exclusividad. Mucha gente también planteó la necesidad de que la oposición dialogara entre sí. En España hablan de “derechas” e “izquierdas”.

Aquí deberíamos pluralizar con más razón. Voy a asomar otra premisa, con pedantería de sociólogo nuevo: “Mientras las derechas no dialoguen entre sí, toda conversación con el Gobierno está condenada al fracaso”¿Qué te parece?

La llamada “unidad democrática” es una merienda de blancos, dijo uno de ese bando con piquete de racismo al revés. Ya se sabe el aquelarre que se armó por los cargos después que secuestraron a Chávez, en 2002. Desde entonces, se pelean por la táctica, las embajadas y, sobre todo, por la ayuda no sé si humanitaria que les pichan cuatro países que se autoproclaman “la comunidad internacional”.

En la oposición, cada factor juega posición adelantada. Si ven que alguien está cerca del arco de Miraflores, no le pasan el balón para que chute, le meten una zancadilla. Bien lo saben Rosales, Capriles, María Corina, Ramos Allup, López y hasta el debutante autoproclamado.

Con el chavismo, todos sobreviven, garantía de esta atípica dictadura. Pero el que gane en la derecha, se devora a sus “hermanitos.”

Esta dramática situación los tiene siempre en posición adelantada con respecto a ellos mismos, en off side, o como decimos en Guanipa y Cataluña, en orsay. En la Carmonada, todos los “demócratas” pateaban fuera de juego.

Igual, desde que ganaron la AN, cada presidente ha hecho lo mismo. El 30 de abril fue un orsay escandaloso de Leopoldo López y su lateral derecho, el autoproclamado (allí no hay lateral izquierdo). Olvídate del fair play en el distribuidor de Altamira. O como dicen los brasileños, del jogo bonito. Eso no existe.

Al debutante lo pusieron a jugar posición adelantada desde el mismo día que se autoproclamó (me sorprendieron, chutó Capriles). El golpe fallido del 30-A, fue otro orsay. Y al parecer, con el diálogo de Noruega, repitió la jugada (me enteré por los medios, dribló Borges).

De allí que la hipótesis se confirma: o esta gente dialoga entre sí y juega limpio a lo interno, o el clásico con el gobierno será otra frustración para sus hinchas, como la cruenta caimanera endógena del distribuidor.


Earle Herrera
Periodista / Profesor UCV
earlejh@hotmail.com

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