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Oído en la cola del banco…

Fotografia: Miguel Acurero.
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Tulio Monsalve.- Pensaba. Si es, que esto hay que pensarlo, escribirle a Henri Falcón una misiva. Digo misiva, que es algo diferente a una carta. Porque corresponde al lenguaje de nuestras decaídas telenovelas de televisión, que, entiendo ya nadie ve, prefieren ahora de puro devaluados que estamos, las TV brasileras o las turcas.

Mi intención era hacerle saber lo que escuché en una de las cuatro colas de banco que visité el día martes para asistir al prodigio de recibir en cada intento de asalto a la taquilla la angustiosa y el depauperado guarismo de Bs. 10.000. ¡Aleluya!

Igual contar mi hazaña de cuatro horas más treinta minutos de cola para acumular el pasmoso dígito de 40.000 Bs. Claro, después de sufrir en cada taquilla la despectiva y nada directa ni amigable mirada del agente del banco: ej. al preguntar entre temeroso y lapidado la absurda cuestión: ¿Cuándo están dando hoy? Lapsus y absurdo: ¿Cómo digo dando? Si no es dádiva, sino que es mi dinero, sometido a un infamante corralito. A lo cual la respuesta me llegó, no del cajero, sino de toda la cola de aturdidos que respondieron cual Fuente Ovejuna: “¡Cuánto va a ser.. woon…. diez bolívares!”.

Le cuento, Henri, antes había escuchado a una señora bajita de anteojos, que mentaban Antonia y, trabaja en una clínica dental, que interrumpió a dos damas delante de ella en la cola para decir: “Mire amiga. Sé que no hablan conmigo, pero oigo que hablan de ir a votar. Yo me opongo: ¡no se debe votar! Lo ordenó la comunidad internacional. Ellos son los que saben y son nuestros amigos”.

Una de las interrumpidas le responde: “¡Ah! ¿y dejar que ellos se cojan el coroto seis años más? … tas loca amiga. Hay que votar”. La imperfecta responde: “Pues yo creo en la comunidad internacional y no voy a votar”. La tercera -que anda con una franela de Intercom- pregunta: “y ¿quién es la comunidad internacional?” Silencio. Al final, habla uno que lleva en la mano un casco de motorizado, que decreta: “¡Pues… la comunidad internacional!”.

Otros comentan en voz alta: “Que si”. “Que no”, y etcéteras… luego, el silencio, pues alguien chismea que en la agencia de la plaza La Castellana están dando 100.000 bolos. ¿Y eso?… ah, no sé. Tú sabes cómo son ellos… al momento se formó un bululú y como 15 personas de la cola se fueron a millón a buscar ese bolsón de plata y se acabó la discusión.

Concluyo: Henri, solo, con ofrecer plata en las taquillas… ganas.

Tulio Monsalve

@TutuMonsalve

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