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No se metan con los niños | Beltrán Haddad

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Es doloroso ver esos videos de niños utilizados como pregoneros del odio en marchas llamadas “pacíficas”, o enseñándoles a elaborar bombas molotov para incendiar y matar. ¡Qué indignación! ¿Por qué a los niños y por qué atacar a centros educativos y hospitales infantiles llevando el terror? Por favor, señora o señor que ejercen su derecho a la protesta, o tú que manifiestas ese odio sin medir los efectos nocivos, no se metan con los niños porque ellos tienen derecho a la vida y al buen trato, a ser respetados y protegidos en el amor, en la educación no violenta, en el afecto, en la comprensión mutua y la solidaridad. Trátenlos con el mismo amor con que tratan a sus propios hijos.

Les digo algo, cuando aquella mujer, apretando un niño contra su pecho, dijo al Profeta: “Háblanos de los niños”, él respondió: “Son los hijos y las hijas de la vida deseosa de perpetuarse”. Sus almas -dice el poeta- habitan en la casa del mañana, que vosotros no podéis visitar, ni aun en sueños”. En esa obra de Khalil Gibran hay una comprensión profunda de lo que debemos entender por humanidad y el derecho de los niños a ser respetados y

protegidos en el amor. Repito, fue doloroso e irritante ver esos videos.
Estamos ante una acción guerrerista emprendida por sectores convencidos de que solo a través de la violencia alcanzarán sus objetivos políticos. Para ellos la violencia es la condición sine qua non para tumbar el Gobierno. Estamos viviendo una guerra. Ya se observa que la política se ejerce con la violencia y se utiliza la mentira de las grandes corporaciones de la información, así como la falencia expansiva en las redes, que exponen injustamente a nuestro país a una intervención extranjera, mercenaria y criminal. Pero por favor, no se metan con los niños en esa vorágine callejera, de sentimientos muy intensos de odio hacia el otro.

La moderna doctrina de la protección integral del niño contempla el interés superior, la prioridad absoluta y la corresponsabilidad del Estado, la familia y la sociedad en dicha protección; además, aparece un nuevo derecho humano, el derecho al buen trato a los niños, el cual comprende una crianza y educación no violenta con fundamento en el amor. También les digo, ante la presencia de un niño recuerden a nuestro poeta, el grande Andrés Eloy Blanco, el de los hijos infinitos: “Cuando se tiene un hijo, se tiene al hijo de la casa y al de la calle entera…”.
Abogado