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Luisa Estela Morales | ¡O se rompe la zaraza…!

El Derecho Agrario se proclama en este siglo como un derecho de paz y se comienza por la justicia en el campo, garantizando la tierra para el agricultor
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El liberalismo, término político de fuerte connotación historiográfica, en el siglo XIX se utilizó el adjetivo en la Proclama de Napoleón del 18 Brumario y en las Cortes de Cádiz de 1812. Se define como un justo medio, un arte de gobernar aceptando innovaciones, pero rechazando las revoluciones, los cambios estructurales o definitivos. Se ha manifestado de acuerdo a la historia de cada país y así ha adoptado o subsumido otros adjetivos como progresismo.

En América de Sur toma forma de doctrina con la intención de frenar la tendencia revolucionaria influida por la Revolución Cubana, manifestado en los 60 con la doctrina Kennedy. Obligatorio es recordar Punta del Este, Alianza para el Progreso, Asociación Latinoamericana de Libre Comercio y las propuestas liberales de Reforma Agraria. El transcurso de los años 50 de la Cuarta República, es lugar común, y el fin 1999 es la manifestación mayoritaria de un pueblo que, dejando atrás el liberalismo político-económico, el progresismo conservador y el parlamentarismo liberal, se define como revolucionario, bolivariano y define su democracia como participativa. Por estas razones histórico-políticas, apretadamente puntualizadas, se enciende una alarma cuando la Asamblea Nacional anuncia la reforma de una de las leyes mas emblemáticas de la voluntad popular: la Ley de tierras y Desarrollo Agrario.

El Derecho Agrario se proclama en este siglo como un derecho de paz y se comienza por la justicia en el campo, garantizando la tierra para el agricultor. El reconocimiento de la legitimidad de la ocupación campesina y la prevalencia de sus modos ancestrales de cultivar y de vivir libre, pero fundamentalmente, la eliminación del latifundio y de los privilegios de los latifundistas. Estos principios contenidos en la Ley de Tierras y Desarrollo Agrario no necesitan explicación, son el resultado de una lucha por la dignidad y la paz en el campo. Este anuncio de reforma traspasó el límite cuando sus promotores plantean la reversión de la lucha hasta hoy librada. ¿Volver al latifundio? ¿Otro zombie se levanta? ¿Quién es ese Goliat que reta al campesino venezolano y amenaza desalojarlo para devolver las tierras a las antiguas clases dominantes? Llegó el momento crucial para la Revolución. ¡O se rompe la Zaraza o se acaba la bovera!

lemoralesl@gmail.com

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