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Los ahorros se fueron

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Beltrán Haddad.- Los ahorros se fueron a raíz de la crisis y nos dejaron una huella cotidiana: cien bolívares no tienen el poder adquisitivo de antes, un billete de quinientos no vale nada, mil bolívares tampoco, y cinco mil no alcanzan para una botellita de agua mineral. Nos cuenta Ramón Borra Gómez en La casilla de Leocadio, con prólogo del maestro Luis Beltrán Prieto Figueroa, que allá en Juan Griego, por los años 1928 a 1932, con una locha -que eran dos centavos y medio- se podía ir a la bodega a comprar cinco productos de la economía popular, cada uno por medio centavo: papelón, casabe, manteca, café y arroz.

O sea, una locha representaba una moneda de valor para el consumo diario. Imagínense lo que se compraba con un bolívar, equivalente en aquel tiempo a ocho lochas. Pero también quiero decir que en Margarita, este pasado diciembre, un pimentón me costó 58.400 bolívares, precio que conocí cuando pasé por la caja. Miré ese fruto como algo extraño y me quedé pagando la rabia. Así son las paradojas de la vida, de la especulación y de los tiempos.

Los ahorros se fueron en medio de una compleja situación de diálogo, boicot y chantaje. Por ahí anda ese elemento político con la desvergüenza en el mentir y la postura aventurera que se asoma cuando habla o escribe. Alguien dijo que si el diálogo fracasa, saldrán a la calle; otro expresó que se obliga al comercio a vender sus productos a precios de pérdida. O sea, las víctimas de la especulación son los “pobres” comerciantes. ¡Por favor! ya es tiempo de parar la especulación y defender a los consumidores.

Los ahorros se fueron, pero quedó el boicoteo económico y un silencio del cinismo político que no quiere ver el bloqueo financiero que le hacen al país, o la arremetida del dólar paralelo para inducir inflación, o las sanciones de gobiernos amigos de la oposición, o las trabas para impedir que lleguen medicinas y alimentos. Todas estas acciones han sido instigadas o pedidas por opositores que no ven el daño. Algunos no quieren creerlo. Es evidente que el mayor peso de la crisis, sin desconocer los errores económicos del Gobierno, se refleja en el precio de los alimentos y por eso los comerciantes y empresarios distribuidores apuestan, con sus precios desproporcionados, a sus ganancias mal habidas y a un estallido social. Ahora les digo: si el pueblo sale a la calle esta vez, no será contra el Gobierno. Es bueno recordarlo… y punto.

Beltrán Haddad

Abogado

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