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¿Labor pastoral, o política?

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Bruno Renaud.- Una vez más, la Presidencia de la Conferencia Episcopal Venezolana interviene en el juego político nacional. Una vez más, se meten los arzobispos y obispos en la cocina política. Pocas veces  nos han acostumbrado a leer comunicados destinados a calmar y dominar  polémicas. La diplomacia frente a los micrófonos no siempre favorece la paz.

Indudablemente, nuestros obispos tienen el derecho de intervenir en la vida de la Nación. Cuánto quisiéramos poder saludar, a lo largo de los años, unos documentos marcados por la discreción, la habilidad, el dominio de la diplomacia. Y al entrar en el difícil y peligroso juego político, ojalá se hicieran respetar los jerarcas por su prudencia, su sabiduría; su olfato político; su capacidad en dominar la contienda.

Ojalá practicaran las reglas de una sana labor pastoral y pedagógica: disposición a alabar, invitar, recomendar, corregir; decir con finura; y mantener el equilibrio en el ejercicio de la crítica. Lamentablemente, estas virtudes no han sido perceptibles en sus demasiadas frecuentes tomas de posición. No recuerdo haber leído textos episcopales recientes, sellados por la cordura, el tacto, la moderación.

La hora latinoamericana requiere más arte. La política de altura es un reto para todos los episcopados nacionales del continente.  ¿Por qué no se dejan aconsejar los obispos de la Conferencia Episcopal Venezolana por los integrantes de una comisión multidisciplinar, de opinión  política plural (no unilateral), mayormente laicos? Gente de confianza, especialistas en sus diversas disciplinas. Me consta que tal propuesta fue presentada repetidamente al arzobispo de Caracas, y fue recibida – supuestamente – de manera favorable. Pero es evidente: no hubo ninguna respuesta real.

Se escriben libros actualizados y propuestas interesantes sobre temas tales como: la religión, elemento importante en la solución de conflictos. Pero, ¿cómo pueden pretender los eclesiásticos colaborar en la búsqueda de solución para difíciles conflictos – así el nuestro – si no toman más en serio la diversidad y amplitud de factores a considerar? ¿Y si no nos invitan, como sí lo hace Francisco I, a participar en la jornada de oración y ayuno por la paz, viernes 23 venidero?.

Bruno Renaud

Sacerdote de Petare

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