La sucursal del cielo

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En la capital de Venezuela se vive la crisis de otras maneras, ciertamente hay problemas, pero se observa una acción estatal más efectiva. Hay una prioridad: ¡Caracas primero!. Los habitantes de la capital por ejemplo, tienen problemas eléctricos, pero escasos; surten sus vehículos de gasolina sin cola alguna, hay pocas camioneticas y con pasajes elevados, pero el Metro cuesta Bs. 40 por viaje, la cajas del Clap llegan regularmente y así una larga retahíla.

En resto del país también existen esos y otros problemas, pero se elevan a una potencia mayor. Colocar gasolina en algunos lugares implica días en una cola, al igual que para llenar una bombona. Conseguir efectivo en los bancos es un suplicio y debes estar amparado por la suerte. El transporte público es impagable, así que hay que caminar grandes distancias en una vía pública deteriorada e insegura. El servicio eléctrico es intermitente y en el caso del Zulia racionado.

Sus habitantes están en una especie de tierra de nadie, donde impera la ley del más fuerte y este es el que tenga más poder económico. La cosa aun es más grave, pues en los estados se reproduce el comportamiento, una cosa es como se viven los problemas en Puerto Ordaz y otra en El Callao.

Tenemos una nueva expresión de la contradicción entre el centro y la periferia. Mientras más cerca estas de las fronteras nacionales, más insoportable es la vida para quien vive del trabajo. Las decisiones se toman en el centro y se deben operar en los territorios, pero hemos llegado a una situación muy comprometedora, pues para asegurar en control de centro se ha cedido a una lógica de feudos, donde para lograr la lealtad de la sociedad política de la periferia se le deja hacer lo que sus caudillos decidan, aunque comprometa la política nacional. En suma una cosa es lo que diga Miraflores y otra la que se hace en cada región.

Esta situación compromete la existencia del Estado-Nación y nos retrocede a finales del siglo XIX. Este proceso que hay revertirlo, pues compromete cualquier plan orientado a resolver los problemas del país y a la defensa de la soberanía, pues sus acciones no podrán ser implementadas o se harán parcialmente.

Juan Vicente Gómez uso la fuerza para hacer un Estado-Nación partiendo de una situación caótica, esa no debe ser nunca la salida, por lo cual la sociedad política un desafío clave, pero mediante la construcción de un enfoque de descentralización responsable en función de un proyecto de país. Mientras tantos unos seguirán en la sucursal de cielo y otros en la del infierno.

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