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La Iglesia frente al gobierno

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Carlos Canache Mata.- Un torrente diario de mentiras vierten Maduro y los altos jerarcas gubernamentales a través de los medios de comunicación. Se nos pretende hacer creer que será impoluta la elección presidencial convocada para el próximo 20 de mayo, que la hiperinflación que ha convertido en polvo cósmico el poder de compra del bolívar es el resultado de una “guerra económica” puesta en marcha por “el imperio y la burguesía apátrida”, que se han construido 2 millones de viviendas y que en diciembre de 2019 se entregará la vivienda tres millones, que el manejo de la “nueva” Pdvsa garantiza la superación de la dependencia petrolera, que no hay una emergencia humanitaria y tenemos alimentos y medicinas suficientes, y que, en fin, la política exterior responde al mejor interés nacional.

La Iglesia ha sido baluarte en la denuncia de la mitomanía del oficialismo. El pasado 19 de este mes reiteró en un comunicado público, a propósito de la cercanía de la Semana Santa, su compromiso evangelizador y su solidaridad con el pueblo sufriente. Allí dice: “Con inmensas riquezas y potencialidades, la nación se ha venido a menos, debido a la pretensión de implantar un sistema totalitario, injusto, ineficiente, manipulador, donde el juego de mantenerse en el poder a costa del sufrimiento del pueblo, es la consigna… pareciera que la calidad de vida del venezolano no es la prioridad de quienes nos gobiernan, pues son insensibles ante tanto dolor, sufrimiento y muerte”. Y luego, hecho el diagnóstico, advierte que esa situación no puede ser ajena a sus oraciones y, bajando a la acción en la tierra, propone que “en cada una de nuestras comunidades parroquiales se pueda tener una ‘olla comunitaria’ o una ‘comida fraterna’, en la que todos participemos, invitando a los más pobres, a los indigentes, a los necesitados”.

Que en los días santos hubiera plegarias desde los púlpitos clamando por un nuevo tiempo sin tragedia y, además, en espacios eclesiales se entregara alimentos a bocas hambrientas (¡son tantas!), fue como si sonaran campanas de alarma (¿por quién doblan?) en los oídos de la dictadura. Por eso, como en adelantada amonestación, tronó inmediatamente Nicolás Maduro al advertir, con tono de velada amenaza, “que nadie venga a politizar la Semana Santa del pueblo”.

Cambiando los personajes, “con la Iglesia hemos dado”, diría Cervantes.

Carlos Canache Mata

Político

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