Inicio » Opinión » Isabel Carmona | Navidad y presos políticos

Isabel Carmona | Navidad y presos políticos

    Compartir

Venezuela, país agotado de recibir sólo malas noticias, estas Navidades vio la felicidad de familiares de presos políticos liberados, aliviando el espíritu de luchadores democráticos que sin desmayo abogamos por restablecer el derecho de disidencia y el pluralismo. Esta realización es faro de esperanza en la negociación que se adelanta en República Dominicana. Como ex presa política en tiempos de Pérez Jiménez, sé con crudeza lo que es pagar prisión por pensar diferente. Los políticos verdaderos se empinan allí para labrar con sólida mezcla de ideales su irreductible decisión de resistir para continuar la lucha una vez se recupera la libertad. Sin embargo, hay una diferencia entre los presos políticos de ese ayer y los de este siglo XXI. En esta era moderna, los presos de conciencia son una especie en extinción, al menos en Occidente. No pensé que vería retornar nuestra patria a etapas superadas por la evolución y madurez de los demócratas latinoamericanos.

Ahora como ayer, se tiene que abogar por la libertad de los que sufren esta privación. Para ello, el respaldo vigilante y la labor internacional son requeridos e indispensables. Tanto como nuestra sincera gratitud. Los demócratas venezolanos agradecemos el apoyo de todos quienes, en tribunas internacionales, han abogado en pro de estas liberaciones. Una palabra especial le tributo al ex presidente español José Luis Rodríguez Zapatero. Sería innoble y mezquino negar su perseverante y decidida acción. El verdadero luchador democrático sabe ser agradecido, más si de alguien externo se trata. Invalorable el papel de los abogados defensores que sin descanso han seguido los laberintos y tramas judiciales de cada caso. A ellos una agradecida palabra de aliento. Quedan presos por liberar y no descartamos que otros militantes de las luchas pudiéremos terminar en tal situación.

Hoy existe un camino para reencauzar las cosas, es la negociación internacional de condiciones para el reequilibrio de las garantías de controversia política, de pesos y contrapesos hoy inexistentes. Apostemos a que el proceso en República Dominicana así lo viabilice. Una palabra de esperanza en esa dirección aportan el presidente Maduro y su gobierno. Justo es admitir que esas liberaciones dan espacio de credibilidad a un pueblo recurrentemente frustrado, para atreverse a soñar con buenos resultados del diálogo. Ojalá las liberaciones continúen y no sean un brillo fugaz de la Navidad. Que este año el Gobierno se atreva a alcanzar los acuerdos que permitan el definitivo reacomodo de las reglas democráticas que urgen para salir de esta grave crisis nacional. Que así sea.

¡Feliz año 2018!

Presidenta de AD

Agregar Comentario

Click here to post a comment