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Isabel Carmona | La procesión va por dentro

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El pueblo de Venezuela sufre atormentado los desastrosos resultados de un proyecto político chavista que se centró en acabar con la democrática y progresista nación que edificaron los gobiernos de la era precedente, encabezados por Acción Democrática.

Se dedicaron a desmontar y a demoler la Venezuela del desarrollo público y privado forjada en la mal llamada IV República. Si, se dedicaron a tumbar esas realizaciones que encontraron a su llegada al poder, fruto del sector público y del sector productivo privado nacional e internacional, que instaló en el país industrias en todos los campos del acontecer económico, que desarrolló un gran rebaño ganadero, avícola, porcino, esa misma que estableció, la autosuficiencia alimentaria en distintos rubros agrícolas. Esa que creó marcas de insustituible sello criollo, que también desarrolló empresas de productos y servicios, complementarias a la gran industria pesada, petrolera, minera, de automóviles entre otras.

Ahora cuando se robaron y arruinaron las finanzas públicas, cuando desvalijaron la industria petrolera, ahora cuando más se requiere esa producción, no queda casi nada en pie, donde recurrir. El país vive su peor miseria y resuenan como truenos de dolor, las frases inmortales de: exprópiese, ocúpese, eliminen latifundios, nacionalícese, estafa inmobiliaria, dakaso, control de precios, cambio controlado, gallineros verticales, soberanía alimentaria…. y paremos de mencionar.

Señores del gobierno: llegó la hora límite, es el momento de parar. Este modelo fracasó y la procesión del pueblo va por dentro. Ustedes que se califican a sí mismos como revolucionarios apliquen aquella máxima de la autocrítica… pues si, hágansela a ustedes mismos y no sigan evadiendo la inocultable realidad. El pueblo está sufriendo penurias inimaginables y en ustedes no se ve asomo de rectificación. Ya basta de tanta narrativa hueca, detengan el auto engaño que en nada modifica las realidades. Este no es un problema de propaganda o retórica. Es la hora del pragmatismo y la humildad. Ustedes fracasaron, hasta hace poco la tragedia era un poco más disimulable y ello gracias a la bonanza de los precios del petróleo. Pero ahora con la tendencia a la baja, la producción por el suelo, sin posibilidad de nuevo endeudamiento por el aislamiento y la falta de credibilidad que han obtenido. La retórica y la propaganda pasan a ser ofensivos para todos quienes la escuchan como justificación.

Insistimos la procesión va por dentro. Y los pueblos no soportan indefinidamente, la continuidad de los desaciertos y menos los que son visiblemente culposos.

Presidente de AD