Golpe por omisión criminal

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La derecha boliviana volvió a los golpes de Estado, pero con una nueva modalidad: el golpe por omisión criminal, con sus características propias: es fundamentalismo religioso tomando el poder político; es golpe racista contra el indio y la autonomía de los pueblos originarios y, en su esencia de clase, es golpe fascista como expresión totalitaria de empresarios y de terratenientes contra el proceso de cambio y contra cualquier posibilidad de construir otro mundo fuera del neoliberalismo y de las actuales estructuras capitalistas.

Por supuesto, no podía la derecha racista seguir el modelo de “golpe parlamentario” que se utilizó para derrocar a Lugo en Paraguay y a Dilma en Brasil, pues no tienen mayoría parlamentaria y por ello se inventaron su propio modelo que permita la autoproclamación, con el reconocimiento del Gobierno de EEUU. Todo un Guaidó.

En dogmática penal se habla de delitos de omisión y voy a usar una de sus formas, como lo es la “comisión por omisión”, para desnudar una relación metafórica que va de lo jurídico a lo político. Aquí se trata del omitente con especial deber de garantía que lo hace responsable del resultado de su omisión. Quiero decir que el deber de la policía de garantizar el orden público no se cumple, o sea, no actúa y permite que los grupos armados tomen las calles. Eso significa que no evitar el resultado de las acciones de grupos criminales, pudiendo hacerlo, equivale a producirlo.

La conjura estaba lista para cantar el fraude si ganaba Evo. Lo demás venía en camino: las fuerzas policiales se “amotinan” y se repliegan a sus cuarteles dejando las calles a los opositores y grupos armados que incendian, amenazan, asedian, atacan y despliegan el terror en la población. Por su parte, los militares se pronuncian para “dejar de hacer” y luego, de acuerdo con la fuerza policial, le exigen al Presidente que renuncie, mientras la euforia golpista con su terror invade La Paz para el “consummatum est”. Detrás del golpe -tal como se aprecia- están el brazo imperialista, la OEA de Almagro, las acciones secretas de la CIA y la manipulación de las transnacionales y medios locales de la información, silenciando la verdad.

Esta es la síntesis de una acción de golpistas que toman el poder y con su odio queman la Whipala. Qué impresionante ver cómo bajan y cómo vienen protestando contra el golpe los pueblos originarios hacia La Paz. ¡Sin miedo!

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