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Gerardo Blanco | Érika es el pueblo caraqueño en resistencia

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Lo que está en juego este domingo 10 de diciembre no es un simple proceso electoral. Aunque la llamada MUD estalló en diferencias tras el revolcón sufrido en las elecciones de gobernadores, sus objetivos siguen siendo los mismos, desde que el comandante Hugo Chávez se hizo millones democráticamente: la desestabilización política, económica y la ingobernabilidad del país.

Si la violencia que desató la extrema derecha a lo largo del año en el este de la ciudad, en los municipios donde ejercen sus desgobiernos: Baruta, Chacao, Sucre y El Hatillo, terminó en un descomunal fracaso, fue porque Caracas y sus ciudadanos se erigieron en un fortín inexpugnable para los Leopoldo López, María Machado, Henrique Capriles y compañía que alentaron la tranca de calles, el odio al chavismo, y hasta la enajenación de sus propios partidarios. Caracas se mantuvo firme, y el pueblo sabio y paciente al que le cantaba Alí Primera, desoyó los cantos de sirena de la violencia golpista a la que invitaba la MUD en su nuevo y fallido intento de asaltar Miraflores.

No es de extrañar, en consecuencia, que la Alcaldía Bolivariana del Municipio Libertador sea la joya de la corona de estas elecciones. Y nadie debe dejarse engañar por los falsos profetas que invocan el legado del comandante Chávez, mientras traicionan el llamado más ferviente de sus últimos días: “¡Unidad, unidad, batalla y victoria!”. En estos tiempos de guerra económica, de un ataque sin precedentes en la historia a nuestro signo monetario, Caracas vuelve a estar en la mira de la oposición.

De allí los ataque que han realizado contra la única candidata del proyecto socialista que Chávez trazó con su mirada al futuro en el Plan de la Patria. Érika Farías no representa los intereses económicos de un grupito de empresarios, no cogió calle para dar rienda suelta a un proyecto personalista, egocéntrico que se alimenta de rencores políticos y de frustradas ambiciones.

Su candidatura es la expresión de un liderazgo social, surgido desde las raíces más profundas de las comunidades que ella misma impulsó con sus primeras luchas por el agua en la parroquia San Juan, que multiplicó con los jóvenes en el Frente Francisco de Miranda y ayudó a consolidar bajo un marco legal como Ministra de Comunas.

La Caracas que apuesta por la paz, la que no sucumbió a las guarimbas, la que sigue luchando desde las comunidades organizadas para ganar la batalla solidaria de la producción y la distribución de los alimentos a través de los Clap, tiene razones de sobra para respaldar este domingo el proyecto socialista, profundamente bolivariano y chavista que acompaña a la única candidata de la revolución.

Érika garantiza la gobernabilidad, la unidad dentro de la diversidad de movimientos que impulsan las luchas sociales en la ciudad. Encarna las aspiraciones más legítimas del caraqueño de a pie; de quienes diariamente sufren los desmanes del transporte privado disfrazado de cooperativas; de los que sueñan con una ciudad más responsable, limpia y sustentable comprometida con la gestión ecosocialista de los residuos. Es la vocera de los que trabajan solidariamente para el bienestar de sus comunidades en las mesas de agua, abastecimiento, cultura, deporte, salud y recreación. Érika es el pueblo en resistencia de Caracas que este domingo irá a las urnas a enterrar de nuevo a la oposición restauradora y a proclamar su apoyo al chavismo bolivariano