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Francia se coronó en Rusia con tiros libres, VAR y contragolpes

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Gerardo Blanco.- Francia conquistó el segundo título mundial de su historia 4-2 sobre Croacia en una final que resumió todo lo ocurrido en Rusia: la eficacia de la pelota detenida, la intervención del VAR, las embarradas de los arqueros y el contragolpe como un camino distinto a la posesión del balón que España y Alemania establecieron como método efectivo para el triunfo en Sudáfrica 2010 y Brasil 2014.

La selección gala igualó a Argentina y Uruguay con dos copas del mundo en sus alforjas. La primera vez fue como local en 1998 con dos cabezazos de Zinedine Zidane y un contragolpe en Enmanuel Petit para superar 3-0 a Brasil en el estadio de San Denis.

Veinte años después, la Francia mestiza, integrada por mayoría de jugadores hijos de inmigrantes africanos, como Kylian Mbappé o Paul Pogba, héroes de la nueva conquista, se valió de la pelota detenida y la combinación de sus gacelas en los contraataques para dominar a la luchadora Croacia, que cumplió con la mejor actuación de su historia con este segundo lugar.

El técnico de la selección gala, Didier Deschamps, también consiguió un hazaña personal para su palmarés. Se convirtió en apenas el tercer hombre en conquistar la copa del mundo primero como jugador, cuando fue capitán y mediocampista con Francia en 1998, y luego en su rol de director técnico de los azules.

Deschamps se unió a la pequeña cofradía que hasta el domingo solo tenía dos integrantes: el brasileño Mario “Lobo” Zagallo y el “Kaiser” germano Franz Beckembauer.

El partido se inició con Croacia comprometiendo la salida de limpia de los franceses. Provocaba errores que permitía a los ajedrezados avanzar por la banda derecha, donde Pavard empezó dormido y era víctima de un robo de Perisic y un túnel de Rakitic.

Dos veces en quince minutos Pavard fue desbordado por Perisic, obligando a Umtiti a multiplicarse en el área para despejar los centros venenosos del extremo croata.

La practicidad de Francia apareció en un par de pinceladas. Mbappé metió una de sus aceleradas se asoció con Griezmann quien pisó la pelota y sacó un tiro libre directo. La pelota detenida, el gran argumento ofensivo del mundial, dio la ventaja a los azules, cuando Mandzukic peinó el cobro de Griezmann hacia su propio arco para el gol en contra (m. 18).

Croacia respondió con igual moneda de inmediato. Una contra de Perisic provocó un tiro libre de Modric y la jugada de pizarrón. Templó el centro pasado para el cabezazo al área de Rebic. La pelota quedó suelta y Perisic la cazó de zurda, soltó el bombazo cruzado y Croacia recuperaba la sonrisa (m. 28).

Perisic era el centro de atención del partido en las dos áreas. Después del golazo, protagonizó el primer penal en la historia de una final del mundo sentenciada por el uso del video arbitraje al desviar con la mano un córner de Griezmann.

El árbitro argentino Néstor Pitana revisó la jugada tras los reclamos de los franceses y la advertencia de sus colegas en la sala de monitores. En efecto, la repetición en cámara lenta mostró el uso ilegal de la mano izquierda del extremo para desviar el curso del balón.

Griezmann, un especialista en fusilar desde el punto blanco, engañó al arquero Subasic que se lanzó al palo izquierdo mientras el delantero francés lanzaba el misil fuerte y directo al poste contrario (m. 38) para el 2-1 de los azules.

El partido se jugaba por arriba y cada centro de Croacia hacía temblar la defensa gala que se hacía una galleta para despejar, otorgaba segundas jugadas que tenían a Perisic al acecho para volver a embocarla.

Croacia regresó del camerino echo una furia. Rakitic hizo lo que acostumbra. Metió el estiletazo al área para que Rebic disparara a quemarropa y Hugo Lloris se luciera con otra tapada de urgencia.

Francia agazapada, entregó el balón a Croacia para jugar al contragolpe. El primer encuentro entre el pase largo de Pogba y la velocidad de Mbappé produjo la aparición fulgurante del Pelecinho galo. Metió la quinta marcha, le ganó la carrera a Vida pero el golero Subasic se anticipó para tapar el remate.

La jugada volvió a repetirse con mejor resultado. Esta vez, Mbappé maniobró en el área y se combinó con Griezmann. El balón llegó al botín izquierdo de quien había iniciado el contragolpe. Pogba se metió una carrera de 50 metros para concluir la jugada del 3-1 golpeando con el borde externo para clavarla al fondo de la red con Subasic haciendo de estatua (m. 59).

Croacia se desmoronó física y mentalmente. Se desordenó, dejó espacios y quedó a merced de Francia. El mejor fútbol de los galos se mostró con una jugada de 20 toques que se inició en el fondo de la cancha, progresó mediante una corrida de Lucas Hernández y la embelleció Mbappé con un cañonazo cruzado de derecha (m. 65).

La propia Francia se encargó de revivir a Croacia con una gentileza del arquero Lloris. El que venía siendo el arquero más confiable del Mundial abusó de la ventaja y quiso driblar a Mandzukic en el área chica. La gracia le costó cara, porque el delantero metió el pie y envió el despeje al fondo de la red para descontar inesperadamente 4-2 (m. 69), para que los ajedrezados recuperaran el ánimo.

Pero Pogba se encargó de amarrar el partido. Imperial en la mitad del campo bajó las revoluciones al juego, durmió la pelota y mató la revuelta de los croatas con su potencia para congelar los minutos finales.

Francia llegó en silencio, dejando que Alemania, Brasil y España se regodearan en su favoritismo, y se va de Rusia dejando la imagen de un equipo sólido, compacto que no dependió de una superestrella para consagrarse.

Fue el equipo de todos que marca un nuevo camino dentro y fuera de la cancha. El de la integración racial, la inclusión de los inmigrantes, que permitió a Francia jugar con diversos registros y velocidades. Tuvo el toque típicamente francés de Griezmann, pero también la fuerza irreductible de Kanté, Pogba, Matuidi y Mbappé para imponerse con un juego poderoso, ordenado y efectivo.

Modric el mejor jugador

El mediocampista de Croacia, Luka Modric recibió el premio como el Mejor Jugador del Mundial, por su aporte para que la selección centroeuropea avanzara hasta la final del torneo contra todo pronóstico. Modric manejó los hilos de Croacia, alimentó el ataque con sus pases endemoniados y fue esencial para las remontadas de su equipo a lo largo del Mundial en la que fueron tres veces a tiempo extra y en dos ocasiones ganaron en tiros penales.

La figura joven del campeonato fue el delantero galo Kyliam Mbappé, que a los 19 años emuló a Pelé como el segundo jugador más joven en anotar dos tantos en una Copa Mundial, cuando sentenció con sus tantos el triunfo 4-3 sobre Argentina de Lio Messi. En la final añadió uno más a su cuenta para cerrar un mundial monumental para el veloz delantero que se va de la Copa como el posible relevo de Cristiano Ronaldo y Messi en la élite del fútbol.

El mejor arquero fue el belga Thibaut Courtois, quien eliminó a Brasil en cuartos de final con sus atajadas y fue el menos goleado del campeonato.

Gerardo Blanco

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