¿Fin del patriarcado?

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Enfrentamos una guerra no convencional y machista. Encabezada por Trump, la trata de personas es uno de los negocios más rentables. Contra las mujeres, porque son las que paren y contra las niñas y niños porque pueden ser el futuro que sepulte al capital, sepultando al patriarcado, una de las herramientas del capital.

Trump no ha logrado aislar a Venezuela internacionalmente. Ni siquiera las fuerzas armadas de Colombia y Brasil se han unificado para agredirnos. La expectativa de que una intervención militar genere una guerra generalizada en el continente, incluso en territorio estadounidense, hace pensar.

El imperio nos ha llenado de bandas paramilitares asociadas a bandas locales, que generan crímenes horrendos, ocupación de tierras productivas, robo o destrucción de cosechas, expulsión de productores generando inseguridad, miedo, para golpear la moral y el espíritu de resistencia. Ocupar puntos clave en nuestras fronteras, costas, carreteras…para dificultar y golpear la resistencia usando guerra de guerrillas contra unidades militares y milicias.

Se desarrolla una batalla contra los servicios públicos: el transporte, el agua, la electricidad, los servicios de salud, de alimentación… Convertir la vida cotidiana en un infierno, que desmoralice a la población y cree la sensación de que es mejor rendirse y recuperar la “paz”, un mínimo de sosiego. Usando la guerra mediática y psicológica, apoyadas en crímenes horrendos, falsas noticias, transformando ríos de sangre en gotas de miel que bañarían a los que se rindan y traicionen. Corruptos y burócratas son base social de la traición.

Puede ser la última ofensiva del patriarcado, fascista y maltusiano, que requiere destruir a millones de habitantes e impedir el nacimiento de otros, desatando guerras, epidemias y desastres planetarios.

El poder mundial (unión de las cúpulas financieras, militares y narcotraficantes), dio un golpe de Estado el 11 de septiembre de 2001 en Nueva York contra la paz, los derechos humanos y la democracia. Se apoderó de ellos poniendo a la humanidad, en manos de lo peor del patriarcado: la asociación de Reagan, Bush y Trump, apadrinados por Hitler. Bienvenido un matriarcado capaz de expresar lo femenino y lo masculino que tiene cada mujer y cada hombre. Ayúdennos María León, Asia Villegas, Blanca Eekhout.

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