Explotación

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La semana pasada el dirigente nacional del Psuv José Gregorio Vielma Mora comentaba por televisión sobre “el ejemplo de China” en lo económico. Más allá de lo errático que resulta buscar ejemplos foráneos y tratar de calzarlos en la particular realidad venezolana, lo que más me llamó la atención de su discurso fue la “sugerencia” de que para recuperar la economía hace falta que los trabajadores trabajemos más. Aquí la frase en su contexto:

“La fortaleza de China se la da el sector privado. El Estado lo que hace es colocar reglas claras para que exista mucha inversión, mucho empleo… y que no trabajemos en unas jornadas de ocho horas, seis horas, de manera limitada. No. Estamos en un momento coyuntural. La fuerza de los países después de la segunda guerra mundial en Europa, o cuando un país está en situación precaria, es aumentar la fuerza laboral”.

Todo mal. Esto reproduce el discurso “empresarial” que reivindica la explotación. Lo que los economistas llaman crecimiento consiste en exprimir al máximo la fuerza de trabajo. Está claro que quien produce es el trabajador, y el margen de “ganancia” del capitalista se relaciona siempre con el exceso de trabajo no remunerado. Porque cuando se pide trabajar más no se dice nada acerca de “pagar más” salario. Es lo que se llama “plusvalía” y constituye el corazón del sistema capitalista.

El caso de China, que algunos toman con inocencia y buena fe como paradigma, es emblemático. En 30 años se convirtió en la segunda economía mundial sobre la base de ofrecer a los capitales “la mano de obra más barata del mundo”. Las empresas mudaron sus fábricas a China no porque les gustara el Gobierno del Partido Comunista, sino porque sus ganancias se multiplicaban al poder pagar salarios miserables.

Además, el “modelo chino” es el que permite saltarse la ley y establecer jornadas laborales de 12 horas diarias, 6 días a la semana, como ocurre con algunas de las grandes compañías tecnológicas. En abril fue polémico Jack Ma, fundador de Alibaba.com y el hombre más rico de China, cuando declaró en público que ese sistema era “una bendición”.

Este tipo de mensajes constituyen una alerta, sobre todo porque el Gobierno parece coincidir con el pensamiento capitalista de que el “equilibro” se logra congelando salarios y dando “incentivos” al capital.

@ÁngelDanielCCS

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