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Estudio y trabajo, no viveza

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Aurora Lacueva.-  La Constitución señala que la educación y el trabajo constituyen los procesos fundamentales para alcanzar los fines del Estado venezolano: la defensa y el desarrollo de la persona y el respeto a su dignidad, el ejercicio democrático de la voluntad popular, la construcción de una sociedad justa y amante de la paz, la promoción de la prosperidad y bienestar del pueblo.

Y es que ningún salto del precio del petróleo ni ninguna extracción de oro en Guayana, por sí mismos, nos van a permitir salir de esta crisis y enrumbarnos hacia la sociedad justa y próspera de la que habla la Carta Magna. Mucho menos lo van a permitir la corrupción generalizada y las vivezas para aprovecharnos unos de otros. Solo lograremos avanzar gracias a la labor paciente, seria y constante de cada uno y cada una de nosotros, cumpliendo con nuestro trabajo de la mejor manera. Y formándonos para que fructifiquen nuestras potencialidades, y podamos saber y saber hacer más, afianzando a la par nuestros valores.

Las sociedades donde domina la “viveza” quedan atrapadas en una espiral negativa de engaños y corrupción, y se vuelven estériles, poco capaces de producir, de innovar, de crear… Hoy pareciera que estamos enredados en tal maraña. Muchas acciones, individuales y sociales, son necesarias para liberarse de esa maligna trama; entre ellas, resultan clave las acciones gubernamentales.

Por ejemplo, la lucha contra la corrupción debe resultar justa, dirigida efectivamente a atacar ese dañino flagelo y no a castigar a disidentes u oponentes. Aún de mayor importancia es cambiar políticas que terminan favoreciendo la corrupción. El dólar a 10 bolívares, la gasolina a pocos centavos o los alimentos a precios por debajo de su costo invitan al contrabando, el bachaqueo y, más allá, a los grandes negociados con falsas importaciones.

El trabajo o estudio honestos de la mayoría de nosotros se pierde y luce casi risible frente a tan gran jolgorio. Subsidiar directamente a las personas y no a las cosas puede remediar este problema. Por otro lado, la hiperinflación destruye el salario, controlarla es una necesidad que el gobierno no ha sabido atender. Recordemos los versos de Andrés Eloy Blanco: “Trabajo es lo que hay que dar, y su valor al trabajo”.

Aurora Lacueva | lacuevat@hotmail.com

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