Epistemología del rastrojo

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Ah, bicho pa’ embustero!, exclaman en el pueblo. Siempre hay alguien que se gana esa distinción. Todo el mundo lo conoce pero todos lo oyen. Algunos hasta lo llaman para escuchar sus cobas. Debe ser por esa “razón del corazón” que lleva a la enamorada o al desengañado del bolero a gritar desgarrado: “Miénteme más”. O con mayor laceración: “Miénteme una eternidad/ que me hace tu maldad feliz”.

La mentira tiene gradaciones, como el pecado (mortal, venial, capital, oculto). Mi admirada Corín Tellado inventó la mentira piadosa, tan exprimida por todos los autores de culebrones que en el mundo han sido. Vargas Llosa escribió un ensayo sobre “las mentiras verdaderas”, que son las ficciones tan bien logradas que no parecen ficciones. Los adecos degradaron la mentira a engaño, que es la fase inferior de la demagogia.

Goebbels perfeccionó la técnica de la mutación de la mentira en verdad. El autoproclamado inventó la mentira-rastrojo, la cual por reciente no tiene cuerpo teórico, pero se le encargó a la Ucab abrir una línea de investigación sobre este campo virgen del conocimiento, puesto que un interino sin epistemología no tiene vida. La mentira en la ultraderecha es como semilla en tierra fértil (esto es un constructo). Pongamos algunos ejemplos paradigmáticos: El autoproclamado dice que no se reunió con Diosdado, aunque todo el mundo lo vio con la capucha zampada. Después negó las fotos con “Los Rastrojos” y, para demostrarlo, preguntó de lo más cartesiano: “¿Quién le dio la foto a Diosdado?” Repreguntado por una ya molesta Patricia Janiot (CNN), se fue a lo freudiano y dijo:

“Lo importante es el vínculo, ¿cuál es el vínculo?, ¿dónde está el vínculo? La Janiot agarró su cartera y se fue maldiciendo para Atlanta. Misia Tintori dijo que trabajan con irregulares y paracos. Después se desmintió con que fue por culpa del inglés, casi que de Shakespeare. Pero hay en la ultraderecha una internacional de la mentira. Duque metió en la ONU cuatro fotos chimbas y cuatro bajo sospecha. Y el jefe de todos, Abrams, dijo que gente de Guaidó se reunió con el gobierno ruso y el canciller moscovita le ripostó que no fuera embustero. Con su cara de impeachment, Trump advirtió que al próximo que le mienta le va a pasar lo que al embustero Bolton. ¡Siéntese, López.

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