¿Enero caliente?

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Por estos días no nos acompañan las lluvias, ni en las ciudades, ni en los campos. En estos últimos, su gente está agotando las reservas, incluso algunos cultivos están comprometidos por la falta de riego. Por estos tiempos hay más formas de predecir el comportamiento climático, aunque los pronósticos son sombríos, pues no ha sido responsable nuestra relación en nuestro ambiente. ¡Tenemos un enero caliente!.

En el terreno de lo político ¿tendremos otro enero caliente? Venimos de un 2019 intenso, aunque terminó tranquilo. En su inicio la situación era candente, gracias a la acción ofensiva de la oposición a la revolución bolivariana, que entre otros eventos logró: la elección de Guaidó como presidente de la Asamblea Nacional, luego su autoproclamación como presidente encargado, con la consiguiente euforia de quienes quieren que Maduro se vaya, lo que reanimo las movilizaciones; finalmente el anuncio de llegada de ayuda humanitaria.

La realidad hoy es totalmente distinta, pues la oposición está implosionada, gracias a los escándalos de corrupción, la pugna interna por la administración de los recursos que se obtienen su causa (tanto los relacionados con los provistos por EEUU, como los que han venido obteniendo de la apropiación ilegal de activos de nuestra República), así como la imposibilidad de construir la unidad de acción. Esta situación compromete los intereses de su patrocinante, que solo le queda operar con medidas unilaterales para bloquear la acción del gobierno en el escenario comercial mundial.

En este escenario observamos que la dirigencia la revolución bolivariana cada vez más tiene menos escrúpulos para mantener el poder en el territorio, mientras que en el ámbito internacional, concentra gran parte de la tarea diplomática en sortear los obstáculos para colocar el petróleo y adquirir bienes esenciales para la población venezolana.

En suma tenemos un ambiente político frío, en el cual quienes son opositores al gobierno bolivariano, se avergüenzan de su dirigencia, fracasada y mentirosa, lo que los inmoviliza; y quienes militan en el otro lado comienzan a experimentar la tragedia de apoyar a un gobierno que en su acción de resistencia se aleja continuamente de los principios de la revolución bolivariana o el legado de Chávez. Están comprometidas las expectativas, una oposición que no logra sus objetivos y un chavismo que no se reconoce en los hechos.

No hay duda, en el ámbito climático será un enero caliente, en lo político no termina de calentarse, aunque nada es definitivo en esta área.

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