El rol de los gobernadores de estado

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on email
Share on print

En la concepción federal que tiene la Constitución Nacional a lo largo de varias normas que así lo disponen, es necesario que el gobernador del estado posea una mentalidad dispuesta a hacer efectiva la propuesta en ella diseñada que posibilita la realización de las líneas de orientación y acción que permitan alcanzar esa aspiración fundamental. Esto es, que tanto la norma como la disposición han de estar fusionadas en la dinámica de hacer efectiva la forma de Estado diseñada en la Carta.

Por eso no basta el enunciado sino que es esencial la disposición y espíritu de concretar en el día a día la fórmula que permite alcanzar los beneficios de políticas descentralizadoras que apunten la forma federal. A tal efecto, el artículo 158 de la Constitución consagra una norma impulsora de ese propósito al señalar que “La descentralización, como política nacional, debe profundizar la democracia, acercando el poder a la población y creando las mejores condiciones tanto para el ejercicio de la democracia como la prestación eficaz y eficiente de los cometidos estatales”.

De allí el título de esta reflexión cuando suponemos que es fundamental que el gobernador de estado esté concientizado en activar políticas que puedan alcanzar el propósito de la Constitución por virtud de una acción descentralizadora.

En ese sentido, ha de entender que como funcionario electo por la población de ese estado, es el llamado a luchar por llevar adelante diversas acciones que perfilen una estrategia que haga efectiva la aspiración constitucional de consolidar una entidad con suficiente dinámica que la destaquen como unidad autosostenible con peso específico.

A tal efecto, el gobernador ha de profundizar la unidad de las fuerzas vivas de su región con políticas orientadas a la participación de los diversos sectores en la estrategia de integración y afirmación, en la ecuación conocida de que el todo es mayor que la suma de sus partes. No entendemos entonces la práctica de continuas y prolongadas ausencias del territorio de su estado, cuando se requiere su presencia en los municipios que conforman la entidad que preside. Se observa que en vez de oír y motivar a las fuerzas vivas de la región, conocer sus problemas y aspiraciones, prefiere estar al lado del presidente de la República en cadenas prolongadas de radio y televisión. Lo sensato es que las giras que realice sean al interior del estado que preside antes de considerarse un oyente incondicional de los discursos presidenciales.

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on email
Share on print
Publicidad
×
Publicidad
×
Publicidad
×