El curso de la historia es femenino

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La visión de una cotidianidad que debe responder a conflictos, con frecuencia inesperados, en estos nuestros días, nos ha ayudado a refrescar las ideas de gente como el filósofo chileno Humberto Maturana, quien destaca el empuje emotivo natural del espíritu femenino, lo materno, siempre en disposición de revitalizar el orden de la acción hacia la vida.

Entre otras consideraciones Maturana recuerda que “La manera matrística de vivir intrínsecamente abre un espacio de coexistencia con la aceptación de la legitimidad de todas las maneras de vivir”, claro, con la aceptación de proyectos de convivencia en común.

Me atrae mirar como las mamás en este asueto sin escuela llamado vacaciones, desarrollan una capacidad de inventiva fabulosa y hacen de un pedazo de papel una fiesta al armar una pajarita de origami, juegan ronda, inventan meriendas cuando no hay casi nada, cantan, caminan, siempre tienen algo que proponer a la prole y celebrar la existencia.

Estos últimos meses difíciles han demostrado esa esencia femenina por encima de todos los conflictos, dice Maturana también, que: “los seres humanos somos seres emocionales como todos los mamíferos, que por existir en el lenguaje y en el conversar, usan la razón para ocultar o justificar sus deseos”, lo que no quita que tengamos que apropiarnos de nuevas conductas, inventarlas, en la búsqueda de evitar el conflicto o amainarlo tratando de retomar la convivencia, y en eso las mamás tienen que ser maestras malabaristas, sobre todo a la hora de improvisar y sustituir lo que no se tiene.

Las venezolanas, con un bello sentido del humor, torean la dureza de las exigencias, y como gallinas ponedoras abrazan a los pollitos y los hacen mirar hacia un firmamento más brillante, para que la vida continué y aprendamos a responsabilizarnos de nuestras acciones.

De nuevo comenzarán las escuelas, el caminar, conseguir coincidir, manejar los horarios, el alimento, evitar la dureza de los cortes de energía, y en fin, todo lo que nos atañe en la circunstancia. Pero las mamás son los mejores profesionales en esto, por encima de discrepancias y desacuerdos emocionales, saben hacia dónde mirar y definen sus objetivos, toreando las dificultades. Así será, y adelante.

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