Dominica

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Dominica es una isla diminuta del Caribe con un pueblo y gobierno gigantes en dignidad y valentía, que han triunfado sobre EEUU imponiéndose al chantaje del Imperio que desde la OEA a través de Almagro, su lacayo, pensó que podría comprar la conciencia de los hombres y mujeres de la ínsula y votaran por el “Vende-Patria” Lennox Linton, escogido para sustituir al demócrata y actual primer ministro Roosevelt Skerrit, quien fue reelecto.

La fracasada maniobra imperial se inscribe en el marco del método del “Golpe Suave” de Gene Sharp que sostiene que “las guerras del Siglo XXI han cambiado”.

“Nosotros –explicó el politólogo- combatimos con armas psicológicas, sociales, económicas y políticas”, y así lo hicieron en Brasil, Honduras, Paraguay, Ucrania y otros países donde triunfaron, pero fallaron en Venezuela, Cuba, Nicaragua y Dominica.

El Imperio es implacable y revanchista, como lo comprueba la reacción del derrotado Linton, quien por orden de su amo ha denunciado fraude en los comicios para reanudar la violencia callejera que desató antes de las elecciones buscando derrocar al gobierno siguiendo la fase de violencia del método de Sharp.

No es nada nuevo, sino una vieja práctica que EEUU adelanta hace tiempo en Dominica y demás países miembros de la Comunidad del Caribe para que se plieguen a sus planes dirigidos a destruir la Revolución Bolivariana de Chávez, continuada por Maduro, crimen de lesa humanidad del que siempre se han negado a ser cómplices Dominica y otros dignos gobiernos de la Comunidad del Caribe, aunque algunos, lamentablemente han caído en esa trampa.

Y hoy, el Imperio y sus secuaces, desesperados tras el fracaso de no haber podido lograrlo en Colombia a través del obsoleto Tiar, intentaron hacerlo desde Dominica

Pero han vuelto a fracasar porque olvidaron que Dominica y la mayoría de pueblos y gobiernos de la Comunidad del Caribe, tienen algo que ellos no han tenido, no tienen, ni tendrán jamás: dignidad, y también solidaridad con la noble causa de la Revolución Bolivariana que victoriosa e incólume avanza de la mano de esos pueblos hermanos y demás pueblos y gobiernos dignos del planeta, mientras EEUU y sus lacayos, rabiosos, se lamen las heridas del fracaso.

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