Desafío

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Alcides Castillo

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Nuevamente el imperialismo renueva las amenazas de intervención armada contra nuestra patria, a la par de llevar a la práctica, agresivas sanciones contra la aerolínea Conviasa.

No son nuevos los anuncios del gobierno de Estados Unidos, pero sí es una realidad que el cerco genocida se agudiza cada vez más, así como también es una realidad el apoyo de congresistas, demócratas y republicanos, a la intención de derrocar nuestra Revolución.

No hay lugar a dudas que el imperialismo se juega una de las últimas cartas contra nuestra patria. Quienes han intentado ridiculizar o minimizar el recibimiento por parte del presidente Donald Trump al forajido autoproclamado, no hacen más que subestimar a un enemigo poderoso.

La ausencia de aplicación de justicia contra uno de los delincuentes más notorio de Venezuela, la esconden bajo el eufemismo de “no hacerle el juego ni pisar el peine” del imperialismo, y que se tiene que tener el suficiente talento político para sortear el peligro.

Pero una cuestión es el juego o la estrategia política y otra es dejar que “se seque” en solitario. Taparse los ojos para no mirar el respaldo unánime que le dio la clase política imperialista al autoproclamado en el Congreso de Estados Unidos, es señal débil de la realidad. El autoproclamado recibe adhesiones y mucho dinero, la Unión Europea sigue el ejemplo de Estados Unidos y refuerza las sanciones para impedir la compra de alimentos y medicinas; es el bloqueo genocida que aplican contra los pueblos que decidieron el camino de la autodeterminación.

Nuestra tarea es organizar y preparar al pueblo para enfrentar la agresión imperialista y los actos de sabotaje a través del terrorismo, que ya ha puesto en práctica el fascismo. Dejemos de lado el eufemismo y la subestimación del adversario; hay que ubicarlo en su justo lugar, identificarlo para combatirlo y derrotarlo. No hay otro camino si queremos una Venezuela en paz.

Nuestro pueblo tiene el derecho a vivir en paz, a progresar para el bien común o bienestar colectivo. Las palabras del presidente fascista de Estados Unidos de “aplastar y quebrar” a nuestro gobierno, no requieren interpretación.

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