Derechos humanos

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Vaya broma: bajo el manto de los derechos humanos, invento cristiano que tardó dieciséis siglos en ser puesto en práctica, se guarecen toda clase de farsantes y que no protesten las buenas ovejas que dedican su vida a defender débiles que son los más propensos a que se los violen.

A esas almas generosas, capaces de entregar al hambriento el último pan que les queda… jamás las veremos en los medios hablando como lo que ellas si son… especialmente en los radioeléctricos que tanto les gusta a los farsantes que viven muy bien sin tener que trabajar a cuenta de los derechos humanos. ¿Alguien ha visto una monjita en los programas de la politiquería?

¿Alguna de estas almas buenas fue nombrada fiscal o defensora de los derechos humanos? ¿Le financia viajes y lujos una potencia extranjera sino el presupuesto nacional?

El principal derecho humano es la vida y es el más violado. Basta que algún energúmeno le dé por asesinar la pareja o que pasado de tragos golpee a quien “lo miró mal” para que el desenlace fatal pueda terminar con una vida.

Para evitar que proliferen estos casos, los estados modernos, que son garantes y responsables, en la medida en que las sociedades se enriquecen, van dotando progresivamente los Sistemas de Justicia… para amedrentar delincuentes. Y es muy improbable que un jefe de Estado ordene asesinar a su peor enemigo.

Y aquí es que caen en contradicción los farsantes que se hacen llamar defensores de derechos humanos: Dicen defender esos derechos pero no pasan de hablar como las cotorras… ocasión que aprovechan los farsantes para acusar al enemigo político.

¡Jamás se les escucha ofrecer una recomendación al respecto de la materia en la cual se les supone expertos!

Por ejemplo suelen exigir la liberación de este o aquel preso político pero nunca mencionan los comunes que cuando las cárceles están abarrotadas suelen ser los que peor la pasan. Pero de eso no hablan.

Y en vez de exigirle al gobierno mayor presupuesto para jueces, fiscales, carceleros, defensores públicos y policías… esta vez le hicieron creer a la tribu opositora que los derechos humanos mejorarían si nuestro país perdía la votación para integrar el Consejo de los DDHH de la ONU.

¡No son locos… se hacen!

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