¿Dejar, o guardar la fe religiosa?

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En el año 1993, 88 % de la población venezolana se reconocía católica. En el año 2011, o sea 18 años después, los cristianos habían perdido 17 %, bajando a 71 %. Es casi cierto que en los últimos ocho años (2011 – 2019) habrán bajado de otro tanto: de 71 a 63 %.

Pérdida de iniciativa y de autoridad para hablar de los grandes problemas de la vida, torpeza para solucionar el problema de la pedofilia, prestigio de nuevas religiones, deseo de libertad: estamos saliendo de la “sociedad cristiana”, por más nostalgias y resabios que haya dejado.

Sin embargo, en esta era “postcristiana”, se va afirmando la legitimidad pública de las creencias, en tanto que creencias privadas. Y en ese espacio cultural, tiene lugar cierto retorno de la religión. Es contradictorio pero real: una vuelta a la religión sobre un fondo de pérdida irreversible de su rol público.

No sólo tiene lugar la privatización de la fe y sus obras, sino que, en medio de la separación entre sociedad civil y sociedad cristiana, ahora nos encontramos con que la religión aparece como ingrediente legítimo de la sociedad civil, con libertad para manifestarse y exponerse en público.

Con una novedad: no sólo la fe cristiana sino también todas las religiones se inscriben en ese mismo espacio público pluralista… ¡a título privado! Es un retorno de la religión sin continuidad con el pasado: la fe ya no viene a ordenar la vida social ni pública.
No obstante, la dignidad de tales actos públicos es aún mayor que antaño.

La fe, manifestación personal, se abre paso en las deliberaciones públicas. Es una consecuencia del fracaso de las ideologías o utopías políticas. Con una excepción de gran importancia: allí donde la manifestación política pública espera a su mesías (su candidato a la presidencia, como si fuera un salvador), sus manifestaciones le ganan cuantitativamente a la fe religiosa.

Y al revés: las procesiones de la “Divina Pastora”, en Lara, o de la “Chiquinquirá”, en el Zulia, (como si fueran dioses o mesías) le ganan a cualquier candidato laico…

De toda manera, nada que temer: los peregrinos de la Virgen no se van a hacer los defensores de la nueva arquitectura del espacio público; es decir, de un nuevo orden clerical…

brunorenaud00@gmail.com

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